martes, 23 de octubre de 2007

El laberinto de la felicidad


Este fin de semana ha aparecido en "El País" un artículo de Alex Rovira donde habla de su último libro "El laberinto de la felicidad". En dicho artículo Alex Rovira nos adentra en el laberinto de la felicidad a través de la descripción de las paradas que debemos hacer en el viaje hacia su encuentro:

1. Primera parada: Amor, ternura y afecto.
"La felicidad es hacer felices a los demás" (Francois Lelord)

2. Segunda parada: conciencia.
"La felicidad consiste en valorar lo que tienes" (Hellen Keller)

3. Tercera parada: voluntad de servicio.
"Quien tiene un por qué vivir, encontrará siempre un cómo" (Victor Frankl)

4. Cuarta parada: el lujo de lo esencial.
"Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la Tierra" (Anthony de Mello)

5. Quinta parada: servir.
"Si queremos un mundo de paz y de justicia, debemos poner la inteligencia al servicio del amor" (Antonie de Saint-Exupéry)

6. Sexta parada: la alegría.
"Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la felicidad" (Pearl S. Buck)

Dentro de las "casualidades" fantásticas que tiene la vida, dos días antes había leído una entrevista a la modelo Petra Nemcova, creadora de la fundación Happy Hearts tras sobrevivir al "tsunami" en 2004, donde se ponen de manifiesto todas y cada una de estas paradas en el viaje de la felicidad.

Petra Nemcova estaba en las navidades del 2004 en Tailandia disfrutando de unas vacaciones junto a su novio cuando el tsunami asoló el sudeste asiático. Petra sobrevivió tras pasar 8 horas agarrada a una palmera con todos los huesos de la pelvis fracturados. Al final consiguió sobrevivir mientras que su novio murió.

Tras el terremoto tuvo que pasar tres semanas en un hospital de Tailandia, y un mes más en uno de Nueva York. Cuando pudo moverse por si misma quiso viajar al lugar donde había perdido a su novio. "Me hubiera gustado ver escuelas y hospitales, pero lo que encontré fueron miles de niños que habían perdido a sus padres y no tenían nada. Ni siquiera alguien que cuidara de ellos". Así nació la fundación que se ocupa de dar apoyo educativo, médico y psicológico a los niños víctimas de desastres económicos y naturales.

Desde ese día Petra encontró un sentido a su tragedia y comenzó a dedicar su tiempo a hacer felices a los demás. Te dejo algunas de sus reflexiones:

"He aprendido que siempre puedes elegir. Los momentos duros nos llegan a todos, queramos o no, pero está en tu mano dejarte arrastrar y hundirte, o hacerte más fuerte".

"No podría no hacer todo esto. Tengo la posibilidad de trabajar por los demás, de construir felicidad para otros, de hacer algo bueno, y no pienso desaprovecharla. Ayudar a esos niños es más importante para mí que triunfar como modelo".

"Mi única fe está en la bondad de las personas".

En la entrevista aparecen constantemente la palabra alegría y vitalidad dos cualidades que caracterizan a Petra y a todas las personas que han conseguido reescribir su vida y darle un sentido a través del servicio a una causa mayor que ellos mismos.

Un auténtico ejemplo de vida.

"Quien tiene un porqué para vivir puede soportar cualquier cómo" Nietzsche

PD: Respuesta al post anterior en los comentarios






miércoles, 26 de septiembre de 2007

Encender la bombilla


En el piso inferior de una casa hay tres interruptores, pero sólo uno de ellos sirve para encender una bombilla. El problema es que la bombilla está situada en el piso de arriba. Si sólo puedes subir a mirar la bombilla una vez, no puedes salir al exterior y no hay reflejos.... ¿Cómo sabrás que interruptor enciende la bombilla?

La solución en el próximo post.

Buena búsqueda ;-))




miércoles, 12 de septiembre de 2007

Suéltate y confía...


"Un hombre va caminando junto a un precipicio cuando de repente pierde el equilibrio, resbala y se cae. Por suerte consigue agarrarse al saliente y se queda allí colgado, aferrándose desesperadamente al saliente con la punta de los dedos mientras su cuerpo cuelga en el vacío. Casi sin fuerzas grita: "¿Hay alguien ahí arriba que pueda ayudarme?"
 
De pronto se oye una voz poderosa como un trueno: "Soy Dios. Yo puedo ayudarte. Tú suéltate y confía"

Y se oye una voz que dice: "¿Hay alguien más ahí arriba que pueda ayudarme?"

Muchas veces pedimos ayuda o una señal de lo que tenemos que hacer, decimos "me gustaría..." ó "me encantaría...", nos marcamos objetivos, soñamos y luego cuando llega la oportunidad, el momento de pasar a la acción miramos para otro lado y decimos: ¿Hay alguien más ahí que pueda ayudarme?.

Si queremos tener una vida plena y satisfactoria es necesario desprendernos de antiguos modos de pensar y de ser, soltar amarras y confiar. Abandonar lugares conocidos, no siempre paradisíacos y dar un paso al frente con confianza.

Si no lo hacemos nosotros alguien lo hará por nosotros como en el cuento de "Empuja la vaquita" que te animo a leer. Este cuento habla de como todos tenemos una vaquita (ideas, excusas, justificaciones) que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia, pero que nos lleva a la rutina y nos hace dependientes de ella. Estas vacas nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar cuando hayamos matado a nuestras vacas.

Te reto a que si sabes cual es tu vaquita la empujes por el precipicio. En caso contrario el coaching te ofrece la oportunidad de conocerla y empujarla.





lunes, 3 de septiembre de 2007

Piensa globalmente, actúa localmente

 
Después de las vacaciones de verano y ya reincorporada a mi rutina diaria, hoy quiero compartir con vosotr@s una entrevista aparecida en las páginas salmón de "El Pais" durante el mes de Agosto. La entrevista es a Sergio Durany Herzig el fundador de la empresa Natura.

"Durante una época utilicé el trabajo para evitar hacerle frente al miedo, la inseguridad, la ansiedad y el vacío que todos percibimos en nuestro interior"

Pregunta. ¿Qué conclusión extrae después de haber alcanzado el éxito profesional?

Respuesta.
Que vivimos en un momento de la historia en el que la mayoría de seres humanos, al menos los que hemos nacido en Occidente, estamos muy equivocados con respecto a lo que creemos que nos va a hacer verdaderamente felices.

P. ¿A qué se refiere?

R. En el nombre del desarrollo y el progreso estamos cargándonos nuestra propia casa, el planeta Tierra. Para lograrlo, nos hemos esclavizado a trabajos que no nos llenan espiritualmente y que tan sólo nos sirven para pagar facturas e incrementar la cantidad y la calidad de nuestras compras. Pero este estilo de vida totalmente inconsciente representa la punta del iceberg del malestar de nuestra cultura. Lo sé por experiencia.

P. Cuéntenos su historia.

R. Como un mortal más, reconozco que la ambición económica y el afán de reconocimiento me han llevado al lugar donde estoy. Debido a ciertas carencias emocionales, durante muchos años utilicé el trabajo como una excusa para huir de la realidad y evitar hacerle frente al miedo, la inseguridad, la ansiedad y el vacío que todos percibimos en nuestro interior. Pero la obtención de dinero, poder e incluso de cierta fama no son nada, absolutamente nada, comparado con la paz interior que brota desde dentro cuando empiezas a ser dueño de ti mismo. He tenido que sufrir para comprenderlo. Fruto de una serie de experiencias, puedo afirmar, y ésta es mi gran verdad, que es mejor una vida emocionalmente estable que la búsqueda sin sentido de riqueza material.

P. ¿Cuál es el riesgo de llegar a lo más alto?

R. La primera consecuencia es que tu ego engorda. Puedes permitirte jugar a ser empresario porque tienes poder y la gente te escucha en las reuniones. Pero si no tienes cuidado, la vanidad y la codicia se disparan, alejándote de algo tan esencial como la empatía y la sensibilidad, dos cualidades imprescindibles para ser un buen líder y lograr que tu proyecto empresarial sea humano y sostenible. Todo empresario tiene que ser consciente de que sus decisiones afectan a la vida de otras personas. Cuanto más se piensa en los trabajadores, mejor le va a la empresa. Es un hecho. Además, el verdadero éxito es que las personas con las que trabajas te quieran.

"El dinero, el poder y la fama no son nada comparados con la paz interior"





jueves, 12 de julio de 2007

Cosas que hacen que la vida valga la pena



En la película del mismo nombre protagonizada por Ana Belén y Eduard Fernandez, al final de la película hay dos locutores de radio que leen una lista de cosas que para cada uno de ellos hacen que la vida valga la pena. Recuerdo que cuando vi la película al finalizar me hice mi propia lista de cosas que dan valor a mi vida y hacen que valga la pena.

Hoy revisando mis libretas he encontrado esa lista. La he vuelto a leer y ha sido como traer a la memoria y al presente todas esas cosas. Por un momento han vuelto a mí y no he podido dejar de sentirme feliz.
El ejercicio que hoy te propongo se llama como la película: "Cosas que hacen que la vida valga la pena". Pon música que te guste o enciende una vela. Deja que tus pensamientos floten como burbujas. Luego, de manera tranquila y reflexiva piensa en cosas que te hacen feliz. Anota los números del uno al cincuenta y escribe cincuenta cosas que te producen placer.

1. Mis sobrinos Alvaro y Diego
2. La siesta en verano
3. Un paseo por la playa al atardecer
4. Andar descalza
5. El mar
6. Una sala oscura de cine
7. Una noche estrellada
8. Las sábanas recién puestas
9. El chai tea latte del stark bucks
10. La tortilla de patatas
11. Empezar un buen libro
12. Una charla con amigos
13. Leer el periódico el domingo por la mañana en un terraza mientras desayuno (sóla)
14. Ver un musical
15. Asistir a un espectáculo del Circo del Sol
...........
La felicidad no es sólo un estado de ánimo: es una decisión. Escribir una lista de cincuenta placeres hace que nos demos cuenta de lo simples que son algunos, y de que podemos ser felices con cosas muy sencillas.







viernes, 6 de julio de 2007

Si me ves...



Si me ves cansado fuera del sendero,
ya casi sin fuerzas para hacer camino.

Si me ves sintiendo que la vida es dura,
porque ya no puedo, porque ya no sigo...

Ven a recordarme cómo es un comienzo,
ven a desafiarme con tu desafío.

Muéveme en el alma, vuélveme al impulso,
llévame a mí mismo.

Yo sabré entonces encender mi lámpara
en el tiempo oscuro, entre el viento frío.

Volveré a ser fuego desde brasas quietas,
que alumbre y reviva mi andar peregrino.

Vuelve a susurrarme aquella consigna
del primer paso para un principio.

Muéstrame la garra que se necesita
para levantarse desde la caída.

Si me ves cansado fuera del sendero,
sin ver más espacios que el de los abismos.

Trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas que no hemos visto,

Que vamos armados de fe y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.

Que somos guerreros de la vida plena,
y todo nos guía hacia nuestro sitio.

Y que un primer paso, y que un nuevo empeño,
nos lleva a la forma de no ser vencidos.

Que el árbol se dobla, se agita, estremece,
deshoja y retoña, pero queda erguido.

Que el único trecho que da el adelante
es aquel que cubre nuestro pie extendido.

Si me ves cansado fuera del sendero,
solitario y triste, quebrado, herido.

Siéntate a mi lado, tómame las manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo.

Y dime . . . ¡SE PUEDE!, e insiste,
¡SE PUEDE!,
hasta que yo entienda que puedo lo mismo.

Que tu voz despierte, desde tu certeza,
al que de cansancio se quedó dormido.

Y, tal vez, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme, nuevo y decidido.

Que la unión es triunfo
cuando hombro con hombro vamos,
¡sí, se puede!, con el mismo brío.

Si me ves cansado fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino.

Hazme ver las huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido.

Y vendrá contigo una madrugada,
la voz insistente para un nuevo inicio.

Que abriré otro rumbo porque sí he creído,
QUE SIEMPRE SE PUEDE...
se puede, mi amigo!

"Autor Desconocido"





miércoles, 6 de junio de 2007

A mis amigos


Tengo amigos que no saben cuanto son mis amigos. No perciben el amor que les profeso y la absoluta necesidad que tengo de ellos.

La amistad es un sentimiento más noble que el amor, es que permite que el objeto de ella se divida en otros afectos, en cuanto el amor tiene intrinseco los celos, que no admite la rivalidad.

Y yo podría soportar, sin embargo no sin dolor, que hubiesen muerto todos mis amores, más enloquecería si muriesen todos mis amigos. Hasta aquellos que no perciben cuanto son mis amigos y cuanto mi vida depende de sus existencias...

A algunos de ellos no los frecuento, me basta saber que ellos existen. Esta mera condición me llena de coraje para seguir enfrente de la vida. Mas porque no los frecuento con asiduidad no les puedo decir cuanto gusto de ellos. Ellos no lo creerían.

Muchos de ellos están leyendo esta crónica y no saben que están incluidos en la sagrada relación de mis amigos. Más es delicioso que yo sepa y sienta que los adoro, aunque no se los diga y no los frecuente.

Y a veces, cuando los frecuento, noto que ellos no tienen noción de como me son necesarios, de como son indispensables a mi equilibrio vital, porque ellos hacen parte del mundo que yo, tremulamente, construí y se tornaron en fundadores de mi encanto por la vida.

Si uno de ellos muriera, yo quedaría torcido para un lado. Si todos ellos murieran, yo me desmoronaría. Es por eso que, sin que ellos sepan, yo rezo por su vida. Y me averguenzo porque esa súplica está, en síntesis, dirigida a mi bienestar. Ella es, tal vez, fruto de mi egoismo.

A veces, me sumerjo en pensamientos sobre alguno de ellos. Cuando viajo y estoy delante de lugares maravillosos, me cae alguna lágrima porque no están junto a mi, compartiendo aquel placer.

Si alguna cosa me consume y me envejece es que la rueda furiosa de la vida no me permite tener siempre a mi lado, habitando conmigo, andando conmigo, viviendo conmigo, a todos mis amigos, y, principalmente los que solo desconfian o tal vez nunca van a saber que son mis amigos.

"LA GENTE NO HACE AMIGOS, LOS RECONOCE"

Vinicius de Morais





martes, 22 de mayo de 2007

Todos tenemos alguna discapacidad


Leo la historia de Oscar Pistorius, un corredor paralímpico sudafricano de 20 años, entre emocionada y fascinada. Oscar no tiene piernas de rodillas para abajo desde los 13 meses. Hasta aquí la historia de Oscar no habría sido más que otra historia de superación personal si no fuera porque Oscar acaricia las marcas de los campeones olímpicos y está poniendo en un grave aprieto a la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) que tiene que decidir si puede presentarse a los próximos Juegos Olímpicos. Difícil reto si se tiene en cuenta que la IAAF lo ve como un discapacitado y por lo tanto justifican su rapidez en sus prótesis y no en su potencia y fortaleza.

¿Cuál es el secreto del éxito de Oscar?

Desconozco la clave de su éxito pero estoy segura de que guarda relación con algo que él comenta en su entrevista y es el hecho de que "él no se considera un discapacitado".

¿Y en qué medida puede haber contribuido esto a su éxito?

Yo creo que en mucho. Si este chico se hubiese considerado un discapacitado es decir; si se hubiese identificado con el hecho de no tener piernas su modo de actuar sería el de un discapacitado y por lo tanto asumiría todos los límites y barreras (externas e internas) que eso supone. Podría ser el más rápido en los juegos paralímpicos pero nunca habría superado todas sus marcas hasta alcanzar las de los campeones olímpicos. Probablemente esa opción no hubiese estado disponible para él y nunca se lo hubiese planteado.

Oscar es un claro ejemplo de cómo lo que nos decimos a nosotros mismos, la imagen que nos creamos condiciona nuestras actuaciones y por lo tanto nuestros resultados, quitando o poniendo barreras a nuestro desempeño.

Cuando me identifico con algo, lo asumo como propio y me defino a través de ello. En estos casos digo cosas como: YO SOY creativo, depresivo, arquitecto, buena persona, indeciso, cariñosa… Me identifico con determinadas etiquetas y paso a comportarme según lo que se espera de estas etiquetas.

Si mi etiqueta es positiva, estupendo ya que mis acciones irán encaminadas a poner de manifiesto esta cualidad que creo que poseo. Pero algo muy diferente ocurre cuando la etiqueta que me pongo es negativa. En estos casos también mis acciones irán encaminadas a poner de manifiesto y reforzar esta visión que he creado de mi mismo. “Actúo así porque soy así”.

Y que suerte tenemos entonces porque estas etiquetas nos permiten escondernos detrás de conductas cómodas, en cuanto que aprendidas, que nos justifican en ocasiones el no actuar o no cambiar. “Yo soy así y a estas alturas no voy a cambiar”.

Nos identificamos con determinadas profesiones hasta que somos eso que hacemos y por lo tanto cómo hacer otra cosa. Si acaso soñar con cambiar de profesión pero nunca hacer algo para provocar ese cambio ya que si cambiamos eso que nos define. ¿Quién seríamos? Este es el problema de muchas personas cuando llega la jubilación. ¿Quién soy ahora que no soy consultor, economista o arquitecto?

Nos identificamos con nuestras parejas y somos la novia de Juan o el marido de Marta hasta el punto de que eso delimita nuestra visión de nosotros mismos y no somos nadie sin esa persona. En estos casos podemos arrastrar relaciones muertas o terminadas hace años por miedo a descubrir quienes somos en realidad.

Cualquiera de nosotros al ver a Oscar con sus prótesis le consideraría un discapacitado, pero él no se ve así y gracias a esa visión de si mismo ha podido llegar a donde ha llegado. ¿Quién tiene razón? ¿Los del IAAF que lo consideran un atleta paralímpico o él que no se ve como un discapacitado? Son dos puntos de vista de la misma situación.
Para mi no es tan importante quien tenga razón como el hecho de que tú construyes tu visión sobre ti mismo. Tú puedes elegir como quieres verte a pesar de lo que los demás puedan opinar de ti. Puedes elegir desde que imagen quieres construir tu vida. No son las situaciones, ni el entorno lo que determinan tus resultados y marcan tu vida. Es tu visión sobre ti mismo. Es la perspectiva desde la que quieres observar el mundo lo que condicionará lo que veas en él.

Hay una frase que me encanta y que resume un poco esta idea: “Cambia tu manera de ver las cosas y cambiarán las cosas que ves”.

¿Cuál es tu imagen de ti mismo? ¿Esa imagen te ayuda o te limita a la hora de conseguir los resultados y la vida que deseas? ¿Qué te mantiene atado a esa imagen? ¿De qué te sirve? ¿Qué te ayudaría a cambiarla?


En el fondo como dice Oscar todos tenemos alguna discapacidad. A lo mejor tenemos dos piernas con las que correr, pero nos mantenemos parados por nuestros miedos, pensamientos negativos, trabajos, familia, relaciones y creencias y sobretodo por nuestra imagen de nosotros mismos.

“No me considero un discapacitado, puedo hacer las mismas cosas que una persona con piernas, mira como corro. Además, todo el mundo tiene alguna discapacidad”. Oscar Pistorius. 

jueves, 17 de mayo de 2007

Excusas o motivos


"La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas". Somerset Maugham

¿Cuando te propones hacer algo en donde centras tu atención, en los motivos o en las excusas? Son dos perspectivas que solemos tener en cuenta a la hora de ponernos en marcha.

Si hay algo que te cuesta hacer, algo que te estás proponiendo hacer y luego no haces. ¿Desde que perspectiva estás mirando esta situación?

Desde la perspectiva de las excusas. ¿Qué ganas? ¿Qué pierdes? ¿Cómo te comportas? ¿Qué obtienes?

Desde la perspectiva de los motivos. ¿Qué ganas? ¿Qué pierdes? ¿Cómo te comportas? ¿Qué obtienes?

Tú eliges tu perspectiva, la forma en que quieres ver la situación. Elige conscientemente aquella perspectiva que te potencie. Aquella perspectiva que te mueva hacia los objetivos, sueños o deseos que quieres.

Algo que he comprobado es que si buscas excusas siempre las encontrarás. Y probablemente más de una. En especial las encontrarás si te has traicionado a ti mismo al no actuar de acuerdo a lo que te habías propuesto. Las excusas se convierten en este caso en justificaciones perfectas para la no acción. "No es el momento adecuado", "no tengo tiempo", "no tengo dinero"...

Pero también estoy convencida de que si los buscas también hay motivos. Motivos para cambiar, motivos para ponerte en acción, motivos para ser consecuente con uno mismo.

Si te estás proponiendo una y otra vez hacer algo y no lo consigues tal vez te estés fijando en las excusas y no en los motivos. ¿Qué motivos tienes para hacerlo?

Convierte cada excusa en un motivo y ¡toma acción!

El coaching te ayuda a buscar motivos y a centrarte en ellos desterrando las excusas.



jueves, 10 de mayo de 2007

Ser para Hacer



El coaching se asocia habitualmente con conseguir objetivos, metas, con HACER. Yo lo veo de otra forma: como la posibilidad de ayudar a las personas a conectar con su poder (devolver a las personas su poder, conectarlos con su luz, su visión, sus sueños, hacer que se conviertan en la mejor imagen de ellas mismas y que actúen desde esa visión).

Desde esta perspectiva no se trata tanto de HACER cosas para sentirse de una determinada manera sino fijarme en quien SERÍA si tuviera eso que deseo y una vez descubierto, actuar desde esta visión del SER. Desde esta perspectiva, como me comentaba ayer una clienta, el coaching se convierte en una proceso de transformación de capa más profunda.

¿Quien serías si tuvieses todas esas cosas que anhelas en tu vida? ¿Qué cualidades tendría una persona que hiciese ese cambio que deseas de manera fácil?