miércoles, 3 de marzo de 2010

El algodón no engaña


Piensa por un instante en lo “primero” en tu vida, las tres o cuatro cosas que más te importan. Ahora, sé honesto: ¿le estás dando a estas cosas la importancia y el tiempo que se merecen? Si eres como la mayoría de los profesionales atareados que llegan al coaching, la respuesta es NO.

Hay un dicho que afirma que “lo que estás haciendo habla tan alto que no puedo oír lo que dices”. Como dice Robin Sharma en su libro "Éxito": “Puedes afirmar que tu prioridad es tu familia, pero si tu familia no aparece de forma dominante en tu programa de actividades, lo único cierto es que tu familia no constituye tu principal prioridad. Puedes asegurar que estar en buena forma física es un valor para ti, pero si no veo en tu agenda semanal señalada ninguna sesión de gimnasio, habrá que aceptar que tu salud no es tan importante para ti como dices."

No puedes tener éxito ni felicidad duraderos si tu agenda diaria no se ajusta a tus valores más profundos. Si existe discrepancia entre lo que haces y lo que eres te está faltando integridad.

Cuanto mayor sea la distancia entre tus compromisos diarios y tus valores, menos felicidad obtendrás porque no estarás acompasando tus palabras y tus actos. Tu programa de actividades es el mejor barómetro para saber qué valoras realmente y qué crees que de verdad es importante.




miércoles, 24 de febrero de 2010

Acciones inspiradas y acciones desesperadas



¿Te has preguntado alguna vez porque algunas personas hacen algo y obtienen un resultado satisfactorio mientras que otras lo intentan una y otra vez sin éxito? Algunos dirán que es cuestión de suerte, yo no creo que radique ahí la diferencia. Creo que la diferencia radica en la actitud. Veamos…

Todo empieza con un deseo, algo que observo y quiero conseguir. Puede tratarse de un nuevo trabajo, una relación, que mi jefe reconozca mi trabajo, o que me cojan el teléfono cuando hago llamadas a posibles clientes.

Ese deseo genera en mí un sentimiento que puede ser positivo o negativo dependiendo de mi enfoque. Y el sentimiento, como me siento respecto a lo que deseo, produce una acción (que en ocasiones puede ser no-acción), lo que provoca un resultado.

Todos sabemos que las cosas son muy diferentes cuando tenemos una actitud positiva hacia algo, que cuando tenemos una actitud negativa. Todos hemos tenido días en los que parece que nos levantamos con el pie torcido y nada de lo que hacemos funciona. Y días en los que todo fluye sin esfuerzo. Entonces, ¿por qué antes de actuar no nos tomamos el tiempo de sintonizar nuestra actitud con aquello que queremos conseguir? ¿Por qué consideramos que lo más importante es la acción? La acción es importante... pero desde el lugar adecuado. En caso contrario nos estamos agotando innecesariamente.

Siguiendo con el proceso, si me siento bien llevaré a cabo acciones positivas que provocarán resultados positivos. Y de la misma forma, si me siento mal, las acciones que lleve a cabo desde ahí irán impregnadas de esa energía negativa por lo que existen muchas probabilidades de que el resultado sea también negativo.

Obsérvese que cuando digo "positivo" o "negativo" me refiero a que vayan en la dirección de mi deseo, o vayan en contra de él.

Al primer tipo de acciones podemos llamarlas “inspiradas” mientras que al segundo tipo suelo denominarlas “desesperadas”. Y las acciones “desesperadas” suelen llevar a resultados no satisfactorios además de generar un gran desgaste emocional y psicológico.

Algunas personas quieren un trabajo más satisfactorio pero en lugar de tomarse el tiempo de generar una actitud positiva hacia ese deseo, enfocándose en lo que quieren, porque lo quieren y que creencias pueden apoyarle a conseguir eso que quiere. Por ejemplo recordando alguna otra situación de éxito anterior o enfocándose en algo que le guste, empiezan a centrarse en lo que no les gusta de su trabajo actual, a recordárselo constantemente, y es muy fácil enfocarse en lo que está presente en el día a día. Y así un día tras otro hasta que hartos de lo que no les gusta, piensan que la mejor opción para conseguir eso que quieren es dejar lo que no quieren. Y se lanzan a la búsqueda de otro trabajo, ó abandonan el suyo para sorpresa…verse al cabo de un tiempo en la misma situación o parecida a la que estaban. Y vuelta a empezar.

Una de las razones por las que una “acción desesperada” casi nunca lleva al resultado deseado es porque podemos cambiar de trabajo, de compañeros, de ciudad e incluso de país, pero siempre vamos con nosotros mismos.

© Iciar Piera Iglesias




viernes, 19 de febrero de 2010

El cántaro roto


Se cuenta que, en un rincón de Marruecos, al pie del altivo Rif, en una pequeña aldea, había un aguador que se pasaba el día acarreando agua, desde un pequeño manantial situado en las afueras, hasta las casas de sus diversos clientes.

Lo hacia utilizando dos viejos cántaros que habían sido propiedad de su tío Ahmed y que él había heredado junto con algunos enseres de labranza. Colocaba los cántaros en un soporte de madera que, llevado sobre sus hombros, le permitía transportar aquellos recipientes colgando cada uno a un lado de su cuerpo.

Pero uno de los cántaros se había rajado, por lo que el agua con la que su dueño lo llenaba se iba vertiendo, de forma que, cuando el aguador llegaba a su destino, apenas quedaba en él la mitad del preciado líquido.

El cántaro sin fisuras estaba muy contento de sí mismo. Él cumplía bien su cometido y compensaba plenamente a su dueño. El otro, el rajado, estaba cada día más avergonzado y deprimido, porque sólo podía llevar a buen fin la mitad de lo que de él se esperaba.

Al cabo de dos años de haber sufrido en silencio su impotencia, un día en que su dueño le estaba llenando, el cántaro averiado se dirigió a él y le dijo:

"Me siento culpable por hacerte perder tiempo y esfuerzo. Te ruego que me perdones, porque creo que soy incapaz de servirte como debiera".

"¿Qué es lo que lamentas?", le preguntó el aguador. "¿De qué te avergüenzas?".

"Sólo soy capaz de transportar la mitad de lo que tu necesitas. Tengo una pequeña raja por la que escapa de mí la mitad del agua con la que me llenas".

El aguador, conmovido, sintió compasión por el viejo cántaro y le respondió de este modo :

"Cada vez que regresamos a la aldea, te coloco del lado del sendero que cada primavera se cubre de flores espléndidas. Fíjate y verás que es tu lado, y no el otro, el más fértil y hermoso.

Yo siembro semillas en esa parte porque cuento contigo. El agua que escapa de ti no se pierde inútilmente. Aunque tu no te hayas dado cuenta, alimenta la tierra y la hace fructificar. De ahí recojo, cada temporada, las flores que luego adornan las casas de mis clientes. Algunos de ellos me suelen decir que son las más bonitas de nuestra región. Eso es así gracias a ti."

jueves, 11 de febrero de 2010

Te veo...


Una de las razones por las cuales Jesús era capaz de sanar es porque sabía que en verdad no hay nada que sanar. Era capaz de ver la mejor versión de cada persona, su esencia divina, y esa era la imagen que proyectaba.

Para todos los que hayan visto la película de Avatar, ese es el mensaje que subyace detrás de la frase: "TE VEO". No significa que vea tu cuerpo o tu “imagen”, el personaje que cada uno de nosotros representamos, sino que veo más allá de esa imagen, veo tu verdadero SER.

La misma idea que los orientales utilizan con el saludo de “NAMASTE”: “Mi divinidad saluda a tu divinidad”.

Imagínate por un momento que alguien inventase un espejo que nos devolviese no la imagen que tenemos de nosotros mismos, sino la de nuestro verdadero SER. Un espejo que nos “viese” realmente. Y ahora imagina que al lado hubiese otro espejo que te mostrase tu imagen “actual” con sus luces y sus sombras. Con todos tus defectos y todo aquello que tienes para mejorar.

¿Qué imagen te ayudaría más a crecer y a afrontar el día a día? Yo creo que la primera y sin embargo nosotros nos empeñamos en la segunda.

Hoy en una de las sesiones de coaching, el cliente al inicio de la relación me dijo: “Quiero que seas sincera conmigo y me hagas notar todos los “defectos” que tengo para corregirlos”. Y no es algo puntual…

Estamos acostumbrados, por educación y cultura, a equiparar crecimiento y aprendizaje con “defectos” o “errores”. Me explico: cuando pensamos en mejorar algún área de nuestra vida rápidamente pensamos en aquello que no hacemos bien, el “problema”, y que queremos mejorar. Es decir, para crecer necesito identificar todo aquello que no va bien en mi vida y ponerme a ello.

Esa es la razón de que estemos entrenados para identificar rápidamente lo que no nos gusta de alguien o de nosotros mismos. No así lo que esa persona o nosotros mismos tenemos de bueno y maravilloso. Y si llegamos a identificarlo, no parece que tenga el mismo peso.

Podemos aprender por las buenas o podemos aprender por las malas, y casi siempre elegimos la segunda opción. Y tal y como está el mundo bien diría que hay algo que no está funcionando. Aún así, seguimos intentándolo… como dice el refrán: “la letra con sangre entra”. Somos como decían en Avatar como niños que no “ven”.

Creo que ha llegado el momento de empezar a aprender por las buenas, valorando nuestros esfuerzos, queriéndonos pero no engañándonos, aprendiendo de nuestros pasos en falso, apostando por nosotros mismos. Reconociendo nuestra esencia y avivando cada día el fuego de nuestras pasiones. Escuchando a nuestra intuición.

Sólo así seremos capaces de reflejar y “ver” eso mismo en los demás.

En el coaching Co-Activo hablamos de “invocar la grandeza” del cliente. Reflejando esa imagen de completos, creativos y llenos de recursos que en ocasiones ellos mismos no ven. Sólo esa grandeza les permitirá elevarse por encima de sus “problemas”, conectar con una perspectiva más amplia y desde allí tomar sus propias decisiones conectados a su SER.

Ojala algún día todos seamos capaces de “vernos” realmente. Ese día todo será posible…



© Iciar Piera Iglesias

martes, 9 de febrero de 2010

Esperar un milagro



Están Dios y Jesús asomados al balcón del cielo:

Dios: Hijo mio hay que ver como está el mundo de mal.

Jesús: Es cierto Padre, no hay por donde meterle mano.

Dios: Pues no tengo más remedio que volverte a mandar a ver si tiene arreglo.

Jesús: Pero Padre, como voy a bajar? En pleno siglo XXI, con lo evolucionado que está todo, internet, la globalización, etc.

Dios: No te preocupes, te mandaré como médico.


Estando Jesús en la consulta hace pasar a un enfermo...
Por la puerta entra un señor en silla de ruedas.

Jesús: ¿Qué es lo que le pasa señor?

Nada que tuve un accidente de moto, y tengo las piernas rotas.

Jesús: Bueno buen hombre, levántese y marche para casa.

El enfermo se levanta y sale por su pie.
Cuando sale en la sala le preguntan los demás enfermos: ¿Qué, cómo es el nuevo médico?
A lo que contesta: NA, COMO TODOS, NI MA MIRAO!!!!!

No vemos las cosas como son sino como somos. Nuestras creencias y expectativas hacen que veamos solo aquello que esperamos ver. Cuando te levantas por la mañana, ¿cuales son tus expectativas? Pon tu intención en ver sólo lo bueno y eso será lo que verás. O pon la intención en ver las cosas malas y eso será también lo que veas. Pero como en el caso del chiste, que tu sólo veas lo mismo de siempre no quiere decir que no se haya producido un milagro, como decía Jesús quien tenga ojos para ver, que vea....

Durante esta semana al levantarte por la mañana elige tus intenciones para ese día. ¿Qué es lo que quiero para el día de hoy? Quiero un milagro o más de lo mismo. En ambos casos todo depende de ti.

Te dejo un pensamiento del libro de Esther y Jerry Hicks: "Hoy, vaya donde vaya, haga lo que haga, esté con quien esté, mi primera intención será buscar cosas que me hagan sentir bien. Cuando me siento bien, estoy vibrando con mi poder superior. Cuando me siento bien, estoy en armonía con aquello que considero bueno. Cuando me siento bien, estoy en el modo de atraer aquello que me complacerá cuando llegue."

lunes, 18 de enero de 2010

No dejes de brillar



Cuentan que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga.

Esta huía rápido con miedo de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía.

Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía... Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga hizo un alto y le dijo a la serpiente:

¿Puedo hacerte tres preguntas?

No acostumbro a dar este precedente a nadie pero, como te voy a comer, ¡¡puedes preguntar!!, respondió la serpiente.

- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?, preguntó la luciérnaga.

- ¡¡¡No!!!, contestó la serpiente.

- ¿Yo te hice algún mal?, dijo la luciérnaga.

- No, volvió a responder la serpiente.

- Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?

- ¡¡¡ Porque no soporto verte brillar!!!

Cuando esto te pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte .... porque tu luz seguirá intacta.

Tu esencia permanecerá, pase lo que pase...
Sé siempre auténtica, ¡¡aunque tu luz moleste a los predadores!!

Gracias Feli por el cuento.

miércoles, 13 de enero de 2010

La necesidad de tener razón


"Cuando tengas una oportunidad de elegir entre tener razón y ser amable, se amable. " Wayne Dyer

A modo de epílogo sobre la necesidad de tener razón, es divertido reproducir la conversación interceptada por radio en la costa de Finisterre (Galicia) entre españoles y norteamericanos en Octubre de 1995.

Españoles: (ruido de fondo)... Por favor, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisión ...

Americanos: (ruido de fondo) ... Recomendamos que desvíen su rumbo quince grados norte para evitar colisión....

E: Negativo. Repetimos, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisión.

A: Al habla el Capitán de un navío de los Estados Unidos. Insistimos desvíen su rumbo.

E: Volvemos a repetir, les recomendamos que desvíen su rumbo.

A: (gritando). Les habla el capitán del portaaviones de la marina norteamericana USS Lincoln, el segundo más grande de la flota. Nos escoltan tres destructores, tres cruceros y numerosas corbetas de apoyo. Les ordeno que desvíen su curso 15 grados norte. En caso contrario nos veremos obligados a tomar las medidas que sean necesarias para garantizar la seguridad de este buque. Por favor obedezcan inmediatamente.

E: Les hablamos desde un faro. Somos dos personas. No tenemos ni pajolera idea de nuestra posición en el ranking de faros españoles. Nos escoltan un perro, nuestra comida y dos cervezas. Tenemos el apoyo de Cadena Dial de La Coruña y estamos en tierra firme. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y les dé la gana para garantizar la seguridad de su buque, pero, volvemos a insistir, lo mejor es que desvíen su rumbo si no quieren darse de narices contra el faro.

Esta divertida historia me sirve para introducir un tema no tan divertido: ¿hasta donde estamos dispuestos a llegar por tener razón?

Si nos fijamos en la historia de la humanidad la necesidad de tener razón se encuentra en el origen de la mayoría de las guerras y conflictos. Yo tengo una idea o creencia diferente de la tuya y pienso que la mía es la correcta o es mejor y trato por todos los medios de convencerte o de hacerte entrar en "razón".

Sin ir tan lejos la mayoría hemos vivido situaciones en las que, cuando nos hemos dado cuenta , nos habíamos enzarzado en una pelea por ver quien estaba en lo cierto y quien estaba equivocado. Al observar a algunas personas defender con tanto fervor sus ideas pareciera que les fuera la vida en ello. Y eso es precisamente lo que piensa el "ego". "El ego es una idea falsa de nosotros, es nuestro falso yo", dice Wayne Dyer. Es la parte de nosotros que se identifica con lo que tenemos, lo que hacemos o nuestra reputación, lo que los demás piensan de nosotros. Si pienso que soy lo que tengo, ¿qué pasa cuando dejo de tenerlo? ¿Qué pasa cuando alguien amenaza eso que tengo, por ejemplo mis ideas o creencias. Si pienso que soy lo que hago, ¿qué pasa cuando por ejemplo pierdo mi trabajo? ¿Quien soy entonces? Y si pienso que soy lo que los demás piensan de mi, ¿cual será la imagen que quiera dar? ¿Y si esa imagen se pone en entredicho o se cuestiona?

Piensa en la última vez que tuviste algún conflicto con alguien o incluso contigo mismo. ¿Cual fue el origen de ese conflicto? Si lo analizas con detenimiento probablemente verás que en el origen había una necesidad de tener razón.

¿Qué estás dispuesto a hacer para tener razón? ¿Hasta donde estás dispuesto a llegar? ¿Cuales son las consecuencias negativas para ti y para los demás de querer tener razón?

Dice Wayne Dyer: "La próxima vez que vayas a decirle a alguien que se equivoca, párate un momento y piensa que puedes decirle a esa persona para que se encuentre mejor, porque ganar y tener razón son todas esas cosas de las que el ego pretende convencerte."







lunes, 11 de enero de 2010

Aprender de Madonna



En una entrevista a Madonna leo lo siguiente: "Pienso que cada día es un nuevo reto personal y artístico. Cada día te encuentras con gente excitante que te inspira"

¿Cómo te sentirías si adoptases esta creencia? ¿Qué harías diferente? ¿Cómo te comportarías? ¿Cómo empezarías el día? ¿Ves alguna diferencia respecto a tu día a día?

jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz Año 2010



Quizás dé lo mismo si se trata de un año nuevo...

...o de un nuevo grupo de pertenencia,
...de un nuevo lugar donde vivir,
...de un nuevo amigo,
...o de una nueva pareja.
Nada puede ser realmente nuevo si uno lo vive desde viejas actitudes.
Por eso te deseo y me deseo
Que no se nos vaya nuestro tiempo de vida en asuntos que realmente no valgan la pena.
Nadie vino a este mundo
… a encerrarse en un lugar seguro
… a lograr la aprobación de los demás,
… a “matar el tiempo”.

Que miremos hacia atrás sólo para cerrar los asuntos pendientes.
Es el único modo en que el pasado puede realmente pasar:
... decir lo largamente callado,
... hacerse cargo de los errores
… y pedir disculpas,
… y reconocer lo recibido
… y dar las gracias,
… comprender lo no comprendido,
… dejar ir lo que ya no es.
Cerrar lo inconcluso es comenzar a hacer espacio para lo Nuevo.
Que sepamos pedir ayuda cuando la necesitemos, para volver a pararnos sobre nuestros propios pies.
Dejarse ayudar es un buen antídoto para la omnipotencia o la necedad.

Que sepamos ayudar a quien lo necesite...
… sin perdernos en el otro,
… sin invadir ni manipular,
… sin generar dependencia,
… sin forcejear para que nadie cambie lo que no está dispuesto a cambiar.

Ayudar requiere el ejercicio de una solidaridad inteligente, consciente de sus trampas y de sus límites.

Que permanezcamos abiertos a encontrar verdaderos compañeros de Camino, afines a nuestra más íntima Esencia.

Como decía Vinicius:“La Vida es el arte del encuentro”.

No nos escondamos de la Vida.

Vivir Vivo es poco frecuente entre los humanos.. Lo logran quienes trabajan para abrir su sensibilidad y su conciencia.
Que seamos parte de aquellos que, más que un “Año Nuevo”, celebran cada día un Día Nuevo, intensamente Vivos.

Y es que hay un único tiempo:

AHORA

FELIZ AÑO 2010

Con mis mejores deseos de AMOR y PAZ,
Iciar Piera Iglesias
Personal & Executive Co-Active Coach

lunes, 14 de diciembre de 2009

El camello y la cuerda


Una caravana que iba por el desierto se detuvo cuando empezaba a caer la noche.

Un muchacho, encargado de atar a los camellos, se dirigió al guía y le dijo:

-Señor, tenemos un problema. Hay que atar a veinte camellos y sólo tengo diecinueve cuerdas. ¿Qué hago?

-Bueno -dijo el guía-, en realidad los camellos no son muy lúcidos. Ve donde está el camello sin cuerda y haz como que lo atas. El se va a creer que lo estás atando y se va a quedar quieto.


El muchacho así lo hizo. A la mañana siguiente, cuando la caravana se puso en marcha, todos los camellos avanzaron en fila. Todos menos uno.

-Señor, hay un camello que no sigue a la caravana.

-¿Es el que no atastes ayer porque no tenías soga?

-Sí ¿cómo lo sabe?

-No importa. Ve y haz como que lo desatas, si no va a creer que sigue atado. Y si lo sigue creyendo no caminará.

Este cuento ilustra de que forma los límites no los impone la realidad, sino nuestras propias creencias. Somos como el camello, atados sin cuerda.

¿Donde te frenas? ¿Cuáles son las cuerdas que te hacen parecer atado y sin opciones?


Te deseo que el próximo año 2010 te traiga la fuerza y el coraje de desatar tus cuerdas y de esta forma avanzar en la dirección de lo que quieres asumiendo plena responsabilidad sobre tu vida.

¡Feliz Navidad!