jueves, 5 de marzo de 2009

Descubriendo al Gremlin

"No valgo para esto", "no puedo hacerlo", "no tengo suficiente tiempo", "ya lo he intentado otras veces y no ha funcionado"...

¿Te suena?

Todos en algún momento hemos experimentado las consecuencias de dejarnos guiar por estas voces negativas que a través del miedo pretenden alejarnos de nuestros sueños y compromisos.

En coaching utilizamos el término "Gremlin" para definir a esa voz de "auto-sabotaje" que tiene todas las razones y argumentos preparados que explican porque ese plan o cambio que te has propuesto es un camino inútil, difícil, peligroso o cualquier cosa peor. Su misión es mantener el "status quo", es decir, que nada cambie que todo siga como hasta ahora manteniéndonos en nuestra zona de confort.

Pretenden, a su manera, protegernos del fracaso, del ridículo, del rechazo o del sufrimiento. La realidad es que cuando nos dejamos llevar por ellos limitamos nuestras opciones, nos hacemos pequeñitos y eliminamos nuestra capacidad de elegir (ya que sólo escuchamos su opinión).

El Gremlin tiene la capacidad de coger una parte de la verdad y convertirla en una razón de peso para abandonar o para renunciar a empezar. Suelen estar presenten en momentos de incertidumbre y de cambio. Cuando las cosas parecen innecesariamente complicadas, a menudo el Gremlin está tratando de atraparte en su confusión.

La fórmula para domesticar al Gremlin consta de tres pasos:

1. Tomar conciencia del Gremlin. Es un paso crucial. El Gremlin ha estado haciendo su espectáculo durante demasiado tiempo sin que tomemos conciencia de él. Nos hemos acostumbrado a creer sus valoraciones y juicios. El primer paso por lo tanto es ser consciente de cuando está hablando, cual es su diálogo, en que momentos suele aparecer, en que situaciones, para darse cuenta de que es él quien está hablando y no la verdadera persona.

2.- Juego de opciones. Tu Gremlin tiene su opinión, juicio o recomendación sobre tus planes futuros. Bien, ahora que ya ha hablado, ¿qué otras opciones hay? Siempre hay como mínimo dos visiones diferentes, una visión basada en el miedo (Gremlin) y otra basada en la confianza. Busca las máximas posibles.

3.- Escoge. Ahora que es posible distinguir las valoraciones que te ofrece el Gremlin de las generadas por ejemplo por una visión de plenitud, estás preparado para escoger con claridad.

Una de las maneras más eficaces y divertidas para dejar de identificarse con el Gremlin consiste en darle una personalidad: ¿qué aspecto tiene? ¿cual es su tono de voz? ¿cómo se siente? ¿como se mueve? ¿cómo va vestido? ¿cuando aparece? ¿cual es su diálogo? Cuando aparece, ¿cual es el impacto sobre tus acciones? ¿cual el impacto en tu estado de ánimo?

Y tú, ¿conoces a tu gremlin?

2 comentarios:

Alberto dijo...

Me ha gustado el término: Gremlin. Una característica de los Gremlin es que se reproducían con gran facilidad... en este caso, el Gremlin suele tener una capacidad de resistencia considerable. Hay que insidir una y otra vez para acallar esa voz serpenteante que se cuela por las rendijas de nuestra felicidad para ahogarla sin miramientos.

Anónimo dijo...

hola soy seguidora de tu pagina y estoy encantada de leer tus articulos, hay realidades que no podemos eludir pero podemos hacerlas menos dificiles, gracias sigue adelante.

maribel tovar

desde venezuela-caracas