viernes, 1 de diciembre de 2006

Apariencias



No te engañes conmigo. No te dejes engañar por la cara que llevo. Pues llevo una máscara, mil máscaras, Máscaras que temo quitarme, y ninguna de ellas soy yo. Lo que puede ser arte, es para mí un hábito, pero no te engañes.

Te doy la impresión de seguridad, de que todo es alegre y sereno en mí, por dentro y por fuera, que la confianza es mi nombre y la frialdad mi juego, que el agua está en calma y mantengo el control, y que no necesito a nadie. Pero no me creas. Mi cara parece lisa, pero mi cara es mi máscara, siempre variante, siempre encubridora. Debajo no hay complacencia. Debajo hay confusión, y temor y soledad. Pero yo lo oculto. No quiero que se sepa.

Me horroriza pensar en la revelación de mi debilidad y mi miedo. Por ello he creado frenéticamente una máscara para esconderme, una fachada indiferente y sofisticada, para ayudarme a creer que me escuda de la mirada que sabe.

Pero esta mirada es mi única salvación. Mi única esperanza, y yo lo sé. Lo será, si va seguida de aceptación, si va seguida de amor. Es lo único que puede liberarme de mí mismo, de las paredes de la prisión que yo mismo me he construido, de las barreras que tan concienzudamente erigí. Es lo único que me asegura de cuanto yo no puedo asegurarme, de que realmente merezco algo. Pero yo no te cuento eso. No me atrevo, temo hacerlo. Temo que la aceptación no siga a tu mirada, ni que la siga el amor. Temo empobrecer tu concepto de mí, que te rías, y tu risa me mataría. Temo no ser nada en el fondo, nada bueno, y que tú lo descubras y me rechaces.

De este modo sigo mi juego, mi supuesto juego desesperado, con fachada de seguridad fuera mientras un niño tiembla dentro.

Así empieza el desfile de máscaras, brillante pero vacío y mi vida deviene en un frente. Vanamente te hablo en tono cortés de charla superficial. Te cuento todo aquello que no es nada, y nada de aquello que lo es todo, de aquello que llora dentro de mí.

Así, cuando siga mi rutina, no te creas lo que yo diga.

Escucha con atención y trata de oír lo que no digo, lo que me gustaría poder decir, lo que para sobrevivir necesito decir, pero que no puedo pronunciar.

No me gusta esconderme.

No me gusta jugar partidas superficiales y falsas.

Quiero dejar de jugarlas.

Quiero ser auténtico, espontáneo y yo mismo, pero tienes que ayudarme.

Debes tenderme una mano aún siendo lo último que supuestamente quiero.

Sólo tú puedes quitar de mis ojos la blanca mirada del muerto que respira.

Sólo tú puedes devolverme la vida. Cada vez que eres amable y dulce y alentador/a, cada vez que tratas de comprenderme porque te importa, se empiezan a formar alas en mi corazón, alas muy pequeñas, alas muy frágiles ¡pero alas!

Con tu poder de tocarme la parte sensible puedes soplar vida dentro de mí. Quiero que sepas esto.

Quiero que sepas lo importante que eres para mí, cómo puedes ser el creador- un creador fiel a Dios- de la persona que soy yo si decides hacerlo.

Sólo tú puedes derribar el muro tras del cual tiemblo, sólo tú puedes quitarme la máscara, sólo tú puedes liberarme de mi sombreado mundo de pánico e incertidumbre, de la prisión de mi soledad, si decides hacerlo. Hazlo, por favor. No me dejes de lado. No voy a ser fácil para ti.

Una larga convicción de inutilidad construye fuertes muros. Cuanto más te acerques a mí más ciegamente puedo resistirme. Es irracional, porque pese a lo que digan los libros sobre el hombre yo soy irracional.

Lucho contra la misma cosa que anhelo desesperadamente. Pero se me ha dicho que el amor es más fuerte que los muros, y en esto descansa mi esperanza. Trata de derribar esos muros con manos firmes, pero con manos suaves, porque el niño es muy sensible.

¿Te preguntas quién soy yo? Soy alguien a quien conoces muy bien, ve y mírate al espejo.

By Charles l. Withfield





lunes, 20 de noviembre de 2006

El negro


 
Esta mañana he encontrado este artículo de Rosa Montero aparecido en EL País, espero que lo disfrutéis.

"Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa.

Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos.

Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja.

De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países.
De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro.

Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella.

Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos españoles que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y les consideran individuos inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, la dejaba comer de su bandeja y tal vez pensaba: "Pero qué chiflados están los europeos".

¿Cual habría sido tu reacción en esta situación?








domingo, 12 de noviembre de 2006

Abrazos Gratis


La iniciativa que hoy comparto contigo nació en 2001 por Jason Hunter cuando murió su madre, una mujer que abrazaba a la gente y daba amor a todo el mundo sin importar la raza, sexo, ni condición.

En otra parte del mundo, Sidney, un chico que vivía en Londres pero que era australiano, volvió a su país natal. Una vez allí, se sentía sólo, sus padres se habían divorciado, se acababa de separar de su prometida y su abuela estaba muy enferma. Para animarse decidió ir a una fiesta, donde una desconocida le regaló un abrazo, ” Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha pasado nunca”, así describe ese momento. Seis meses después de este suceso, un 30 de junio, decidió salir a repartir abrazos gratis a la gente que transitaba por Pitt Mall Street en Sidney.

Ahora esta iniciativa de DAR ABRAZOS ha llegado a España de la mano del cineasta Joan Planas. Ya se ha estrenado en Barcelona y Valencia y pronto se unirán otras ciudades.

Puede que como yo lo hayas visto en la tele y te hayas quedado impresionado. Gente que acaba de conocerse y que se abraza como si fueran viejos amigos. Esta iniciativa tiene una finalidad: abrazar para mejorar el mundo, porque un simple abrazo motiva el corazón y hace feliz a quien lo recibe.

Como dice Joan Planas, ¡cambia la actitud y cambiarás el mundo!

¿Te imaginas que todos saliéramos a la calle a dar abrazos?

Todos necesitamos uno.
¿Nos das el tuyo?



Podeis ver más información sobre esta inicitiva en la web: ABRAZOS GRATIS.

Os recomiendo el siguiente video:



Y su versión española:








jueves, 26 de octubre de 2006

La vida no es una lucha



Siempre me he preguntado que lleva a algunas personas a vivir la vida como una lucha mientras que otras simplemente la disfrutan. Yo no creo que la vida sea una lucha. A través de mi experiencia he observado que la idea de lucha surge cuando nos aferramos a personas o circunstancias que no nos convienen. Cuando no somos capaces de dar carpetazo, cerrar un ciclo y seguir adelante. Cuando permanecemos en trabajos que odiamos o en los que no crecemos, relaciones que nos impiden evolucionar y ser nosotros mismos, cuidades que no nos gustan, etc. En general cuando no escuchamos a nuestra intuición que nos susurra que es tiempo de cerrar esa puerta y hacer espacio para nuevas y mejores experiencias.

Intenta hacer memoria y recuerda todas las veces en que hayas ido contra ti mismo, cuando no has seguido los dictados de tu intuición. Haz una lista de esos momentos. ¿Cuales fueron los resultados?

Ahora, rememora todas la veces que has seguido tu intuición. Haz una lista de todas las que te sea posible recordad y anota como te sentiste en esos momentos. ¿Cuales fueron los resultados?

Para finalizar anota en una lista todas las cosas que harías si confiaras por completo en tu intuición. ¿Qué te están diciendo tus sentimientos más viscerales que hagas? Aprender a confiar en tu intuición es aprender a permanecer en el presente. ¿Qué harías justo ahora?

Si ahora mismo estás en una lucha analiza tu situación y hazte estas preguntas: ¿Qué decisiones estás evitando tomar? ¿A qué te aferras? ¿Qué es lo que necesitas cambiar en tu vida para que avance de manera fluida? ¿Qué te dice tu intuición que no estás queriendo escuchar?





lunes, 23 de octubre de 2006

Consejo

"Consejo es lo que preguntamos cuando conociendo la respuesta quisiéramos ignorarla"

¿Cómo te comunicas?


Esta semana quiero empezar con una definición que creo os ayudará a la hora de mejorar vuestra comunicación con vosotros mismos y con los demás. ¿Tienes problemas a la hora de comunicarte?

Piensa en alguna persona con la que te gustaría mejorar tu comunicación. Trae al recuerdo alguna situación con esa persona en la que te haya costado comunicarte con ella, en la que hayáis acabado riñendo o en la que hayas pensado que es imposible hablar con ella porque no atiende a razones o no te escucha. Una vez que la tengas, pregúntate: ¿Qué tenían en común tu punto de vista y el suyo? Si la respuesta es que nada, ahí está la clave. Normalmente no nos entendemos cuando adoptamos puntos de vista diferentes y cada uno nos mantenemos en nuestra postura sin ceder.

¿Sabes que significa comunicar? Comunicar significa COMPARTIR LO COMÚN. Si en tus relaciones y en tus comunicaciones te enfocas en lo que te diferencia en lugar de en lo que te une, no estarás comunicando. Puedes estar hablando, compartiendo tu opinión pero no existirá comunicación.

¿Te has parado a pensar porque cuando estás con determinadas personas el tiempo parece no existir y en cambio con otras estás deseando que el tiempo vuele? Si reflexionas te darás cuenta de que el primer grupo de personas comparten contigo ideas, intereses, gustos y cuando estáis juntos compartís eso que os une. En estos casos la comunicación es fácil y fluida.

Pero en la vida hay situaciones en las que tenemos que relacionarnos con personas que aparentemente no tienen nada en común con nosotros. Por ejemplo en el trabajo. Personas con las que quizás no tendríamos relación fuera de ese entorno, pero con las que es necesaria la comunicación si queremos que las cosas avancen. Incluso en esos casos existe algo que os une, algo que compartís. Busca eso que os une e inicia tu conversación desde esa perspectiva. Verás las diferencias.





martes, 10 de octubre de 2006

Hay un agujero en mi camino...

 

En el viaje hacia nuestros deseos nos encontramos con obstáculos: llegamos a descorazonadores puntos muertos que nos distraen y nos alejan de la senda hacia nuestros sueños.

Si está vez queremos que sea diferente debemos conocer a nuestro enemigo, debemos identificar cuales son los pensamientos, hábitos, excusas y conductas que evitan que vivamos una vida de calidad.

Estas conductas son la vía fácil. Muchas veces parecen el camino más sencillo para una solución o gratificación, pero pronto nos damos cuenta de que no llevan a ninguna parte ni nos ofrecen ninguna recompensa.

Hay un poema de Portia Nelson que describe como nos mantenemos anclados en las mismas conductas.

CAPITULO 1

Camino por la calle.
Hay un gran agujero en la acera.
Me caigo en él.
Estoy perdida... indefensa.
No tengo la culpa.
Me cuesta una eternidad encontrar una salida.

CAPITULO 2

Camino por la misma calle.
Hay un gran agujero en la acera.
Intento no verlo.
Vuelvo a caer en él.
No puedo creer que vuelva a estar en el mismo sitio.
Pero no es culpa mía.
Me cuesta mucho salir de ahí.

CAPITULO 3

Camino por la misma calle.
Hay un gran agujero en la acera.
Veo que está allí.
Pero vuelvo a caer... es una costumbre.
Abro los ojos.
Se dónde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente.

CAPITULO 4

Camino por la misma calle.
Hay un gran agujero en la acera.
Paso rodeándolo.

CAPITULO 5

Voy por otra calle.






lunes, 9 de octubre de 2006

KALTAPARUS - El árbol de los deseos


Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio del paraíso, hay árboles que conceden los deseos, se llaman KALTAPARUS. Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple no hay espacio alguno entre el deseo y su cumplimiento.

El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre, entonces dijo: "¡Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de comida". E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el aire, una comida deliciosa.
Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías.

Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su hambre estuvo saciada, miró a su alrededor.Ahora se sentía satisfecho. Otro pensamiento surgió en él: "Si tan sólo pudiera tomar algo!" Y por ahora no hay ninguna prohibición en el paraíso, de modo que de inmediato apareció un vino estupendo.

Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la sombra del árbol, comenzó a preguntarse: "Qué está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?" Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: "Seguro que me matan!" Y lo mataron.

Esta es una antigua parábola, de inmensa significación. Tu mente es un árbol dador de deseos: pienses lo que pienses, tarde o temprano se verá cumplido. A veces, la brecha es tan grande que te olvidas por completo que lo deseaste, de modo que no puedes reconocer la fuente. Pero si observas profundamente, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo...

Cada uno es aquí un mago. Cada uno está hilando y tejiendo un mundo mágico en torno de sí mismo... y luego es atrapado. La araña misma es atrapada en su propia tela.

No hay nadie que te torture excepto tú mismo. Y cuando se comprende esto, las cosas comienzan a cambiar. Entonces puedes modificarlo, transformar tu infierno en cielo; sólo se trata de pintarlo con una visión diferente... Toda la responsabilidad es tuya.

Y entonces surge una nueva posibilidad: puedes dejar de crear el mundo. No hay necesidad de crear ni en el cielo ni en el infierno, no hay ninguna necesidad de crear nada. El creador puede descansar, jubilarse. Y la jubilación de la mente es la meditación.
Osho

PD: La fotografía es el "Arbol Mágico de los deseos" de  Vic, situado en su mercado medieval.






lunes, 3 de julio de 2006

La educación de las Hadas



Hoy me ha venido a la memoria la ilusión de la noche de Reyes. Ese día mis dos hermanos y yo nos levantábamos pronto. Ellos, que son más pequeños, querían ir corriendo al salón a ver lo que nos habían dejado los Reyes. Yo se lo impedía. Para eso me tenía que levantar primero e ir a levantarles a su habitación. Había que cumplir el ritual que consistía en ir los tres juntos, cerrar los ojos y abrirlos una vez en la habitación. Ellos se resistían, pensaban que era muy tonto eso de cerrar los ojos y abrirlos a la vez, pero yo no me dejaba amedrentar por ellos y el ritual se perpetuó hasta que fueron lo suficientemente mayores como para oponerse.

Esta anécdota me ha venido a la cabeza a raíz de ir a ver la película "La educación de las Hadas". Tengo que confesar que siento debilidad por las hadas. No sabría explicar muy bien a que se debe esta fascinación aunque creo intuir que es mi manera de conectar con la ilusión y la magia de la infancia.

Hay determinadas palabras que me conectan con ese mundo infantil, con la época en la que era feliz e imaginativa. Una época en la que ante mi se abría un mundo de infinitas posibilidades. Unos años en los que brillaba la confianza y en los que todo era nuevo. En mi caso esas palabras que me conectan con mi niña interna son: hada, magia, ilusión, sueños, estrellas, chocolate, ... Son mis palabras "mágicas", esas que me hacen sonreír cuando vuelvo la vista atrás y también llorar en los momentos en los que siento que me he perdido y necesito volver a conectar con esa niña confiada y alegre. Esa niña a la que le encantaban los cuentos y que lloró cuando su madre le desveló el secreto de los reyes magos a una edad en la que el resto de los niños ya lo sabían.

Cuando nacemos estamos perfectamente programados. Tenemos una tendencia innata a concéntranos en el amor. Nuestra imaginación es creativa y floreciente, y sabemos usarla. Estamos conectados con un mundo más rico que el mundo con que ahora nos conectamos, un mundo lleno de hechizo y del sentimiento de lo milagroso.

¿Qué nos pasó entonces? ¿Por qué, cuando llegamos a cierta edad y miramos a nuestro alrededor, el hechizo había desaparecido?

La película cuenta la historia de Nicolás un niño grande que trabaja creando juguetes. Nicolás se enamora el mismo día y a la misma hora de dos personas: una madre viuda y su hijo de ocho años. Sin duda lo mejor de la película son los diálogos entre el niño y su padre "natural" (si vais a ver la película entenderéis el término). Cuando este le habla de las hadas y de como reconocerlas. A pesar de ser una película triste, hay momentos "mágicos" siempre con el niño como protagonista.

Todos llevamos un niño dentro. Es ese que aparece cuando nos sorprenden con un regalo, cuando nos preparamos para soplar las velas en la fiesta de nuestro cumpleaños, cuando llevamos a nuestros hijos a ver la cabalgata de los reyes magos (siempre me sorprende que en la cabalgata los que más disfrutan sean los padres, en esos momentos se permiten volver a ser niños otra vez y por unos momentos recuperar la ilusión). Aparece cuando contamos cuentos, vamos al cine a ver una de Walt Disney y en tantos y tantos otros instantes.

El sábado empezó el mes de julio y para algunos ya han comenzado las vacaciones. Durante estas vacaciones os propongo un reto: prestar atención a nuestro niño/a interno. Conectar con esa parte en ocasiones olvidada.

¿Qué te gustaba hacer de pequeño? ¿Con que disfrutabas? ¿Cual era tu máxima ilusión? ¿Cual era tu sueño?

Todos hemos sido niños alguna vez aunque puede que algunos como decía Antonie de Saint-Exúpery no lo recuerden.








viernes, 30 de junio de 2006

Miedo a la Luz

"Nuestro temor más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad la que nos atemoriza. Nos preguntamos: '¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres para no serlo? Eres un hijo de Dios. Si actúas apocadamente no ayudas al mundo. No hay nada de instructivo en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras cerca a ti. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros. No se encuentra sólo en algunos de nosotros, está en todos. Y al permitir que brille nuestra propia luz, de forma tácita estamos dando a los otros permiso para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, automáticamente nuestra presencia libera a otros".

Marianne Williamson. De su libro Volver al Amor

*Esta cita a menudo se atribuye erróneamente a Nelson Mandela porque él usó una parte en su discurso inaugural en 1994.









martes, 20 de junio de 2006

Nunca dispondremos de más tiempo


¿Quien de nosotros vive las veinticuatro horas del día? Y cuando digo "vive" no me refiero a existir ni a "salir del paso". ¿Quien de nosotros está libre de la incómoda sensación de que los "grandes apartados de gasto" de la vida cotidiana no están gestionados debidamente? ¿Quien de nosotros no se ha dicho año tras año: "Me ocuparé de esto o de aquello cuando tenga un poco más de tiempo"?

Nunca dispondremos de más tiempo. Tenemos, y siempre hemos tenido, todo el tiempo que existe.

El misterio más grande del mundo. Og Mandino 






miércoles, 14 de junio de 2006

Las preguntas correctas



Hola a todos, hoy me gustaría recomendaros un libro que acabo de leer. Se titula "Antes de tomar una decisión hágase estas preguntas". La autora es una escritora y coach americana llamada Debbie Ford.

En el libro la autora plantea 10 preguntas que podemos hacernos antes de tomar cualquier decisión en nuestras vidas. Estas preguntas son:

1. ¿Me aportará esta decisión un futuro inspirador o me dejará anclado en el pasado?
2. ¿Me aportará esta decisión una satisfacción a largo plazo o sólo una gratificación inmediata?
3. ¿Estoy siendo yo mismo o intento complacer a otro?
4. ¿Veo lo bueno o lo malo?
5. ¿Esta decisión reforzará mi fuerza vital o me robará energía?
6. ¿Utilizaré esta situación como un catalizador para crecer y evolucionar o me servirá para hundirme?
7. ¿Esta decisión me da poder o me lo quita?
8. ¿Es un acto de autoestima o de autosabotaje?
9. ¿Es un acto de fe o de miedo?
10. ¿Elijo desde mi divinidad o desde mi condición humana?

Me gustaría compartir contigo la visión de la autora sobre lo que hace a una persona extraordinaria.

"¿Te has preguntado alguna vez que es lo que hace extraordinaria a una persona? Una persona extraordinaria es una persona ordinaria que toma decisiones extraordinarias. La gente extraordinaria tiene una visión más grande de sí misma que la que le dictan sus compromisos subyacentes. Utiliza su vida personal para servir al mundo. La gente extraordinaria toma decisiones que no solo son coherentes con las expresiones más elevadas de sí misma, sino con lo que es mejor para el mundo. Si examinas detenidamente a las personas que consideras extraordinarias, descubrirás que tienen un compromiso con la excelencia, con contribuir, con no quedarse estancadas, con ser un ejemplo para los demás y con tomar la senda más elevada.

Todos tenemos este potencial extraordinario. Toda semilla encierra una flor, y en nuestro interior tenemos la capacidad de vivir una vida extraordinaria"

1. Reflexiona sobre un área de tu vida en la que quieras crear un resultado diferente. Escribe exactamente como te gustaría que fuera ese resultado. ¿Qué te gustaría ver? ¿Qué tendría de diferente de tu situación actual?


2. Ahora haz una lista de todas las decisiones que has tomado en los últimos 10 años que hayan sido contrarias a la satisfacción de este resultado. Permítete observar todas las decisiones que tomaste que se restaron poder, todas las decisiones que partieron del miedo, todas las decisiones que partieron de tu parte inconsciente o en las que te saboteaste.


3. Identifica 2 decisiones que quieras tomar esta semana que te aportarán satisfacción a largo plazo y muévete en la dirección de tu deseo.





jueves, 8 de junio de 2006

Haz de tu vida un ejemplo


Un compañero coach me ha hecho llegar un proyecto precioso que quisiera compartir con todos los que leéis este blog. Es una carta de un enfermero llamada Marco Schneider que ha cuidado de su padre en sus últimos momentos.

Marco ha creado un maravilloso proyecto en la selva peruana, se va para allá el 30 de julio, y también ha estado recientemente allí, para potenciar el desarrollo sostenible de la gente de la zona en combinación con la salvaguarda del ecosistema. Podéis leer su carta en el apartado colabora de este blog.

Nunca somos mejores que cuando dedicamos nuestros esfuerzos a los demás. Dedicar tu vida y tus decisiones cotidianas a algo más grande que tu propia persona evita que te pongas trabas en tu camino y te exige que saques lo mejor de ti. Utilizar tu éxito en beneficio de otro es el regalo más grande que puedes hacer, no sólo a la otra persona sino a ti mismo. Cuando nos comprometemos a vivir al servicio de algo mayor, también nos comprometemos a vivir una vida llena de felicidad y plenitud.

Tal y como escribió el poeta Rabindranath Tagore: "Yo dormía y soñaba que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era alegría"






martes, 6 de junio de 2006

La Tierra vista desde el cielo


Este fin de semana visité la feria del libro de Madrid. Es un ritual que repito todos los años a pesar de que siempre me digo que no voy a volver porque la oferta es siempre la misma. Este año sin embargo me esperaba una sorpresa. Este año además de los libros y las firmas de los autores la muestra presenta la exposición de fotografías de Yann Arthus-Bertrand titulada "La Tierra vista desde el cielo".

Se trata de 100 fotografías que Arthus-Bertrand (Francia, 1946) expone en el paseo de carruajes del parque madrileño, en el recinto de la feria del libro. Todas y cada una de las fotografías que componen la exposición son un tributo a la belleza de este planeta que habitamos. Son un canto a la Tierra y una apertura a la conciencia de lo que estamos haciendo con ella. Admirar ingenuamente la belleza de la tierra no es el objetivo de la muestra. Las fotografías no tendrían sentido si no fueran acompañadas de un mensaje con carácter ecológico.

Algunos de esos paisajes ya no existen, como las Torres Gemelas de Nueva York. Desgraciadamente dentro de unos años y si no tomamos conciencia antes estas fotografías sólo serán el testimonio de la belleza y esplendor que un día tuvimos a nuestro alcance y que dejamos escapar.

Tal y como dice el autor: "Se trata de vivir juntos y de compartir los recursos naturales. Porque sólo tenemos un planeta". "Conservar la belleza de la tierra es, según Arthus-Bertrand, "cuestión de todos".

A los que estéis en Madrid os animo a que deis un paseo por el retiro y os regaléis esta bellísima exposición. A los demás os invito a que visitéis su página web : Arthus-Bertrand

Y me encantaría compartir con vosotros un texto que aparece en su página web

“Mi conocimiento de la Tierra me ha hecho más intransigente. Cada uno tiene su parte de responsabilidad. Trato de asumir la mía, en la vida cotidiana. Del libro ‘La Tierra vista desde el cielo’ se han vendido más de 2 millones de ejemplares, añadiendo las exposiciones, las fotos publicadas (siempre con un subtítulo), me doy cuenta de que mi trabajo tendrá su impacto. Tengo que reflexionar sobre la responsabilidad que me incumbe, como a cualquier periodista. Para los budistas, si la vida de una persona no se parece a su palabra, su palabra no vale nada. Me parece que cada uno tiene que esforzarse en hacer de su vida un ejemplo. Es un objetivo perfectamente ilusorio apuntar hacia la perfección... pero el sólo hecho de esforzarse por eso cada día, le da algún valor”.

lunes, 5 de junio de 2006

¿¡Y tú que (S)abes!?


Reconozco que cuando decidí ir a ver esta película no sabía nada de ella. Lo que me llamó la atención fue su publicidad: ¡Descubre la película que te abre los ojos a nuevas posibilidades!

Cuando les pregunto a mis clientes cual es su sueño suelo obtener casi siempre la misma respuesta. Al principio se les encienden los ojos y la mayoría empiezan a hablar atropelladamente sobre aquello que daría sentido a sus vidas y las llenaría de felicidad. Todos tenemos sueños, todos o la mayoría somos capaces de imaginar una existencia más plena, llena de significado y equilibrio. Pero casi todos "creemos" que es algo irreal, un sueño, algo bonito pero inalcanzable. En mis sesiones después de escuchar como mis clientes me relatan sus sueños suelo escuchar frases como: "Bueno, es solo un sueño", "Hay que ser realista", "No puedo hacerme ilusiones", "Eso no es real". Pero ¿qué es la realidad? ¿Qué es real?

La película ¿Y tu que sabes? pretende dar una respuesta a este tipo de interrogantes: ¿Qué es lo que somos? ¿Y la realidad? ¿Cómo la percibimos? ¿Podemos modificarla a través de nuestra mente? ¿Quien es Dios? ¿Cómo actúan nuestros pensamientos sobre nuestro estado de ánimo? ¿Y sobre nuestro cuerpo? ¿Porqué nos empeñamos en repetir comportamientos aún a sabiendas de que eso no nos conduce a nada, incluso a sabiendas de que es perjudicial para nosotros? ¿Podemos CREAR nuestra realidad?

No voy a entrar a valorar si la película responde a estas cuestiones, si los científicos tienen o no razón en sus explicaiones cuánticas, la calidad de la película o si como he leído en internet se trata de un lavado de cerebro de una secta llamada Ramtha. Sin profundizar en el tema científico, esta película se trata de un documental con razonamientos en los que creo y que comparto.

En especial estoy de acuerdo con los directores en el apartado de que cada uno de nosotros somos capaces de CREAR nuestra propia Realidad. En otro artículo de este blog ya hacia referencia a ello al decir qe no estamos aquí para ver lo que la vida nos depara o nos tiene reservado, sino para crearla. Y lo estamos haciendo constantemente por acción o por omisión. Cada día ponemos un nuevo ladrillo en la construcción de nuestro futuro. El que esa construcción sea una oscura chavola o un castillo luminoso depende de nosotros.

¿Es posible que estemos tan condicionados por nuestro día a día, tan condicionados en la forma en la que creamos nuestras vidas que nos acogemos a la idea de que no tenemos control de todo esto en absoluto?








viernes, 2 de junio de 2006

Hoy puede ser un gran día


Eliminaré de mi Agenda dos días: AYER y MAÑANA.

Ayer fue para aprender y mañana será la consecuencia de lo que hoy pueda realizar.

Hoy me enfrentaré a la vida con la convicción de que este día jamás volverá.

Hoy es la única oportunidad que tengo de vivir intensamente, pues nada me asegura que mañana volverá a amanecer.

Hoy tendré la audacia de no dejar pasar ninguna oportunidad, mi única alternativa será la de triunfar.

Hoy invertiré mi recurso mas importante: mi tiempo, en la obra más trascendental: mi vida; cada minuto lo utilizaré apasionadamente para hacer de hoy un día diferente y especial.

Hoy desafiaré cada obstáculo que se me presente con la fe de que venceré.

Hoy seré la resistencia al pesimismo y conquistaré al mundo con una sonrisa, con la actitud positiva de esperar lo mejor.

Hoy haré de cada tarea ordinaria una expresión sublime.

Hoy tendré los pies en la tierra comprendiendo la realidad y la mirada en las estrellas para inventar mi porvenir.

Hoy tendré tiempo de ser feliz y dejaré mi huella y mi presencia en el corazón de los demás.








miércoles, 31 de mayo de 2006

Aprender de los mejores



¿Qué hace que determinadas personas consigan lo que se proponen, alcancen sus sueños y vivan una vida de éxito, mientras que otras no? Una primera respuesta sería que han tenido suerte o que son más capaces que nosotros. Es verdad, la suerte y la capacidad son importantes, pero el éxito no se produce por casualidad. La diferencia entre las personas que ofrecen resultados positivos y las que no, no es un golpe de suerte afortunado.

Solo un pequeño porcentaje vive realmente tal y como había soñado. ¿Por qué? Pues porque eso requiere esfuerzo; requiere una acción perseverante. Si observamos lo que esa gente piensa, dice y hace observaremos que existe una coherencia que les lleva al resultado esperado. Te invito a que analicemos juntos una entrevista a Rafael Nadal, el tenista español después de haber batido el record de Vilas.

Pregunta. ¿Cómo consigue estar arriba y seguir tocando con los pies en el suelo?

Respuesta. Nunca he estado flotando. Si he ganado como si he perdido, mi discurso ha sido el mismo: trabajar cada día para que las cosas no se tuerzan. Es la única forma de lograrlo.

"El éxito requiere un esfuerzo diario. Para alcanzar el éxito hay que ser perseverante"

P. ¿Nota ascendencia respecto a sus rivales? ¿Los intimida incluso antes de entrar en la pista?

R. Siempre voy con la intención de dar el ciento por ciento. Ellos lo saben y eso me ayuda. Me ven tan determinado que se desesperan.

"Da el cien por cien en cada momento. En cada acción que emprendas pon la intención de dar el máximo"

P. ¿Visualiza ya la final contra Federer?

R. No. Casi nunca pienso en las finales hasta que lleguen. Sólo me preocupa mi próximo adversario. Pero hay demasiadas cosas incontrolables. Me haría ilusión jugar otra final contra Federer u otro. Pero es pronto para pensar en ello.

"No pienses en el resultado final, solo en el siguiente paso"

P. ¿Qué le diferencia de él?

R. Es más completo y elegante que yo. Tiene todos los golpes. Pero también es mayor [8 de agosto de 1981] que yo. La cuestión es intentar copiarle. Cuando uno lo hace tan bien, hay que cogerle de referente y mejorar. También es más frío y expresa poco sus emociones, sobre todo cuando gana. Quizás por eso es tan bueno. Pero a mí me gusta jugar con un poco más de sangre, mostrar más mis sentimientos.

"Modela a los mejores, pero mantén tu propio estilo"

P. ¿Se siente un poco privilegiado?

R. Me ha costado llegar donde estoy ahora. De pequeño, mis amigos iban a jugar tras el colegio y yo a entrenarme. Pero siempre me ha gustado el deporte: el fútbol, el tenis, el golf, el pádel... Eso me lo ponía más fácil. Sí, me siento un privilegiado por poder hacer lo que me gusta.

"El éxito requiere esfuerzo y sacrificio. Decide si estás dispuesto a pagar el precio necesario para conseguirlo"

P. ¿Sus aspiraciones son tener un gran coche, una gran mansión?

R. Nada de eso. Vivo con mis padres, muy tranquilo. Tengo un KIA que me regaló la casa porque me patrocina. Y un Mercedes que gané en Stuttgart y que aún está allí. Mi ilusión es ser feliz. Tener un barco pequeño para poder ir a pescar y... poco más. Ni tener el mejor móvil, ni el mejor ordenador, ni nada de todo eso. No me hacen falta.

"Simplifica. Márcate un objetivo emocional"

P. ¿Su aspiración es llegar a ser el número uno?

R. Mi primer objetivo es mejorar y sentirme feliz.

"¿Qué tal si tu primer objetivo fuera mejorar y ser feliz?"








Celebra tus fallos


Hace unas semanas estuve en un curso de coaching en Barcelona. A parte de la experiencia en si que fue inspiradora, hubo una cosa que me sorprendió y me gustaría compartir con vosotros.

El primer día del curso nos pusieron una etiqueta con la palabra "fallo" y nos instaron a conseguir marcar. Cuantas más marcas, más fallos, mejor.

Tengo que confesar que eso me inquietó. Para mi un fallo es algo negativo. ¿Cómo iba a celebrar un fallo? ¿Cómo iba a celebrar hacer algo mal?

Cuando tenemos miedo a fallar, a equivocarnos, solemos actuar dentro de los parámetros de lo conocido. Cuando tenemos miedo a fallar no arriesgamos. Hacemos lo que siempre hemos hecho de la forma que siempre lo hemos hecho.

El reto de celebrar tus fallos es animarte a arriesgarte. Cuanto más te arriesges, más te equivocarás. La medida de tus fallos habla de tu capacidad para arriesgarte, para hacer cosas diferentes, para cambiar, para salir de tu zona de confort. Los japoneses llaman a los fallos "invertir en pérdidas". De hecho en el tai-chi se alaba la pérdida en el combate porque conduce al aprendizaje.

¿Cuando nos equivocamos más, cuando arriesgamos y hacemos algo diferente o cuando permanecemos en nuestra zona de confort a pesar de ser una cárcel por miedo a equivocarnos?

"Para descubrir y vivir el propósito de la vida es necesario arriesgarse en territorios inexplorados"





jueves, 25 de mayo de 2006

Pareja Interior



Dentro de todos nosotros residen tanto energías masculinas como femeninas.

El aspecto femenino es nuestro yo intuitivo, aspecto receptivo, la puerta abierta por la que penetra la inteligencia superior del universo. Este aspecto se comunica con nosotros a través de la intuición. Si no le prestamos atención consciente durante la vigilia, intenta llegar a nosotros a través de los sueños y emociones, o manifestándose en nuestro cuerpo.

El aspecto masculino es la acción, la capacidad de actuar en el mundo físico. Es nuestra facultad de actuar.

Lo femenino recibe la energía creativa del universo y lo masculino lo manifiesta en el mundo mediante la acción, así se constituye el proceso creativo.

El aspecto femenino se ve inspirado por el impulso creativo y nos lo comunica mediante un sentimiento. El aspecto masculino, dejándose guiar por ese sentimiento, emprende la acción requerida para realizarlo.

La creatividad resulta de combinar la intución femenina con la acción masculina.
¿Cómo te imaginas tu parte femenina? ¿Cómo te imaginas tu aspecto masculino? ¿Cómo se relacionan entre si? ¿Quien domina a quien?






lunes, 22 de mayo de 2006

Crecer con las crisis



Durante una ceremonia de iluminación que tuvo lugar en el Tibet, los maestros reunieron a sus discípulos y les anunciaron que se iba a celebrar una ceremonia extraordinaria en la que se les brindaría la oportunidad de iluminarse inmediatamente. En la tradición tibetana, uno de los requisitos para la iluminación es haber vivido varias vidas y haber sacado el máximo provecho de cada reencarnación: así es como gradualmente se alcanza dicha iluminación.

Esta ceremonia, sin embargo, ofrecía la posibilidad de iluminarse de forma inmediata en la vida presente. El aconteciemiento recibió el elocuente nombre de "ceremonia de la sala de los mil demonios".

Cada discípulo se dirigía a su propia sala, que debía atravesar para salir por otra puerta ya iluminado. Puede que parezca una prueba con pocas complicaciones, pero en la sala había nada menos que mil demonios encargados de materializar los temores más profundos de esos jóvenes. Tan pronto entraban en la sala, la puerta se cerraba y el único modo de salir era por la puerta situada en el otro extremo.

Muchos no llegaban a alcanzar esa otra puerta: se quedaban atrapados, paralizados por el miedo y vivían torturados hasta el fin de sus días. A los pocos que lograban salir se les iluminaba, ya que la esencia de la iluminación consistía precisamente en enfrentarse a los temores más profundos de uno mismo y seguir adelante.

Cuando alguien está sumido en una crisis, se encuentra precisamente en esa sala de los mil demonios y la disyuntiva no puede ser más simple: paralizarse ante el temor o seguir moviéndose hasta hallar la salida.

¿A qué tienes miedo? ¿Qué te gustaría hacer y no te atreves?
¿Qué quieres dejar atrás pero estás esperando a que alguien te de un empujoncito?






jueves, 18 de mayo de 2006

Lo que nos pasa y lo que hacemos con lo que nos pasa


Todos tenemos una historia personal. Y damos significado a cada uno de esos momentos. Después elegimos si sentirnos bien o mal en relación al significado que hayamos dado a esa experiencia. Lo que la mayoría de la gente desconoce es que pueden elegir el significado que le dan a todas sus circunstancias.

Por ejemplo, hace unos años tuve una enfermedad de la que tuve que ser operada. En ese momento me sentía muy desgraciada en mi trabajo y con mi vida en general. Viví esa experiencia como una victima, ¿por qué me pasaba eso a mí? Yo no me lo merecía. Más tarde en mi vida cambié el significado de esa experiencia. Decidí que vivir esa situación de dolor me había ayudado a ver mi vida en perspectiva, mis prioridades cambiaron y eso me dio el valor para abandonar mi anterior trabajo y empezar a despertar del sueño en el que había estado viviendo durante toda mi vida. Creo que no hubiese sido capaz de hacer lo que hice si no hubiese pasado por esa experiencia dolorosa.

Todos estamos añadiendo significado a los eventos que nos pasan, entonces ¿porqué no escoger un significado que nos de poder en lugar de causarnos angustia y dolor?

La vida no nos debe nada. Ninguna circunstancia es buena o mala, simplemente es. Somos nosotros los que las dotamos de significado. Si esto no fuera cierto todos viviríamos las situaciones de la misma forma, y no es así.
No estoy hablando de ignorar el problema o pretender que no existe. Si por ejemplo te han echado del trabajo, pues te han echado del trabajo. Es absurdo mentir acerca de eso y tratar de inventarse un cuento para no admitirlo. Pero es tu pensamiento acerca de ello – “que te echen del trabajo es malo”, “soy un mal trabajador”, “no me merezco esto después de los años que he dedicado a esta empresa” – el que determina como experimentas la situación de “estar sin trabajo”; son tus palabras acerca de ello – “no tengo trabajo”, “a mis años no voy a encontrar trabajo", “que voy a hacer ahora” – las que dictaminan cuanto tiempo seguirás estando sin trabajo; son tus actos en relación a esa situación – compadeciéndote, encerrándote en ti mismo o en tu casa, dejándote abatir – los que a la larga crean tu realidad.

Recuerdo que en la primera entrevista que concedió Joan Manuel Serrat cuando confirmó que tenía cancer de vejiga dijo: “Anímicamente me encuentro bien, lo tengo asumido. Lo importante no es lo que te ocurre, sino como te enfrentas a ello”. Lo importante no es lo que te pasa, sino lo que haces con lo que te pasa. El significado que le das a esa experiencia.

Si ahora mismo hay algo que te preocupa, que te causa dolor
pregúntate:

- ¿Qué significa para mí esa situación?
- ¿Qué me digo a mi mismo acerca de esa situación?
- ¿Qué hago en relación con esa situación?
- ¿De qué otra forma podrías ver esta situación ahora mismo? Si estuvieras en tu mejor momento, ¿qué significado le darías a esa experiencia?
Y recuerda, todas las circunstancias son transitorias. Nada se mantiene igual, nada permanece estático. 






jueves, 11 de mayo de 2006

¿Para qué quieres lo que quieres?


En un archivo anterior ya hablamos de que lo que buscan las personas al acercarse al coaching es la posibilidad de ver un cambio en sus vidas.

En muchos casos ese cambio viene asociado a la consecución de un resultado. Ese resultado puede ser tener un nuevo trabajo, mejorar las relaciones personales o ser más productivo.

Pero, ¿para qué quieres un nuevo trabajo? ¿para qué quieres mejorar tus relaciones personales?, ¿para qué quieres ser más productivo con tu tiempo?

Si respondes a estas preguntas te darás cuenta de que todo objetivo externo lleva implícito un objetivo interno. Ese objetivo interno suele ser el conseguir un determinado estado emocional.

Puede que quieras cambiar de trabajo para sentirte más satisfecho, más útil, sentirte valorado. Puede que quieras mejorar tus relaciones personales para ser más feliz, para estar más tranquilo. Puede que lo que busques al pedir una mayor productividad sea estar más relajado, disfrutar más...

Si tú o yo queremos cambiar algo en nuestra vida se tratará invariablemente de modificar como nos sentimos. Es decir, lo que buscamos cuando nos fijamos cualquier objetivo es modificar nuestro estado emocional.

Ser feliz, estar satisfecho, tranquilo, alegre son los fines últimos de todo proceso de cambio personal. Cambiar de trabajo, mejorar las relaciones personales, ser más productivo son algunos de los medios para conseguir esos fines últimos. Pero puede que no sean los únicos...

Si hay algo que te resulta difícil conseguir quizás estés pasando por alto algo. Si lo que quieres es una relación amorosa pregúntate: ¿Qué traería a mi vida una pareja? ¿Qué es lo que quiero en realidad cuando pido una pareja? ¿Cual es la importancia de pedir una pareja? ¿Para qué quiero una pareja?
Cuando profundices en tus motivaciones, descubrirás tus deseos más profundos. Dejarás de pedir la forma (una pareja) y te concentrarás en los sentimientos que quieres experimentar.





lunes, 8 de mayo de 2006

¿Qué significa cuidar de nosotros mismos?


Tener en cuenta nuestras necesidades y deseos y satisfacerlos. Confiar en que si yo estoy bien, estaré en mejor posición para ayudar y apoyar a los demás.

Significa confiar en nuestra intuición, en su sabiduría y seguir su guía.

Significa prestar atención a nuestros sentimientos y descubrir cual es la necesidad que esa emoción quiere poner de manifiesto.

Significa ponerse en primer lugar aún a riesgo de ser tachados de egoístas.

Significa ser conscientes de que no podemos dar nada que no tengamos y que el primer paso siempre es darse a uno mismo eso que pedimos a los demás: amor, sinceridad, compañía, respeto...

Significa darse una oportunidad para ser feliz, para ser uno mismo, para volver a ser niño.

Significa poner límites a los demás y a uno mismo. Impedir que los demás nos traten mal o que nosotros mismos nos castiguemos, insultemos y critiquemos.

Significa aprender a aceptarse a si mismo.

Significa responsabilizarnos de nuestra propia vida y cambiar aquello que no nos gusta o no nos sirve.

Significa soltar todo aquello que nos ata, que no nos permite ser libres. Todo aquello que nos mantiene anclados a determinadas situaciones, personas o cosas.

Significa aprender a hablar desde el "yo" en lugar de culpar a los demás. "Yo me siento mal" en lugar de "me haces sentir mal"

Significa pedir ayuda si no podemos con todo, si la pena nos abruma, si nos sentimos estancados, si necesitamos hablar con alguien.

Cuidar de uno mismo NO significa hacerlo todo sólo.





viernes, 5 de mayo de 2006

Los buenos propósitos no son suficiente


Esta mañana me he acordado de mi amigo Alfonso y eso me ha llevado a la siguiente reflexión. ¿De qué sirven las buenas intenciones o los buenos propósitos si no llevan emparejados una acción que los valide?

A principios de año y con la visión de doce meses por delante solemos hacer nuestra lista de buenas intenciones o propósitos para el año que comienza. Con la euforia del nuevo comienzo nos vemos capacitados para hacer todas esas cosas que no hemos hecho a lo largo del año anterior. Decimos cosas como: “este año tengo la intención de hacer deporte, tengo la intención de dejar de fumar, tengo la intención de estar más pendiente de mis amigos, etc.” Lo que pasa es que las intenciones o los propósitos viven sólo en nuestra imaginación y muchas veces no salen del recinto de nuestra mente.

El año avanza y cuando te das cuenta ha pasado medio año y tu lista de buenas intenciones sigue donde estaba a principios de año. Es más, te das cuenta de que las cosas que aparecen en esta lista pasan de un año a otro. Es decir casi todas las listas de todos los años tienen los mismos propósitos.

¿Llevas la cuenta de cuantas de las buenas intenciones que te habías propuesto en el pasado has cumplido efectivamente, o la mayor parte de tus propósitos se quedan en promesas personales incumplidas?

Todo empieza por un deseo. Los deseos son importantes porque nos motivan, son el combustible del coche. Pero ningún coche irá a ninguna parte sin alguien que lo conduzca y lo ponga en marcha. Del mismo modo cuando los deseos llevan acción y desarrollamos un plan se convierten en realidad. Con la intención no basta. Es necesario que demos un paso que valide esa intención. Hay que actuar. Pero tampoco se trata de hacerlo una vez y ya está. Hay que ser constante. La perseverancia es una de las cualidades esenciales del éxito en la vida. La mayoría de las veces deseamos el cambio pero no estamos dispuestos a trabajar para conseguirlo.


Hoy te invito a que repases tus buenas intenciones o propósitos para este año. ¿Cuántas de las cosas que ahí aparecen ya las llevas arrastrando más de 2 años? Te propongo un reto. Si realmente es algo que quieres conseguir da un paso, actúa. No lo dejes para mañana, todavía estás a tiempo. Todavía tienes medio año para conseguirlo. En caso contrario táchalas de la lista. Si ya han estado durante 2 años y no has hecho nada es muy probable que el año que viene sigan ahí. No te martirices más y hazlas desaparecer, puede que en el fondo no sean tan importantes para ti.







jueves, 4 de mayo de 2006

El espejo de las relaciones


"Si alguien me despierta aversión o si me sorprendo ignorando o evitando a alguien en un grupo, probablemente estoy huyendo de un rasgo mío que esa persona exhibe.

Si algo que tú haces me irrita quiere decir que tu falta también es la mía.

La crítica que me hiere es aquella que hace resonar mi propia condenación"

Hugh Prather






viernes, 28 de abril de 2006

Muere lentamente...



Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente estas que regresan el brillo a los ojos
y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz con su trabajo,
o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida, huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!

¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

Pablo Neruda





miércoles, 26 de abril de 2006

No hagas suposiciones


Hoy tenía una sesión telefónica a las 9:30 h. Estaba preparada y dispuesta. Pasaron cinco minutos y el cliente no llamaba, diez minutos y nada....quince...Yo empezaba a impacientarme y a pensar: "¿Cómo puede la gente ser tan desconsiderada e irresponsable? Si va a llegar tarde podría avisar. Tengo que hacer que mis clientes sean responsables. No puedo permitir que lleguen tarde"....Cuando habían pasado veinte minutos me decidí a enviar un sms cancelando la sesión. En ese momento me suena el móvil y era mi cliente. Pienso: ¡a buenas horas! Hablo con ella y me dice que lleva intentando llamar desde las 9:30 pero que el teléfono le da comunicando....Voy hacia el teléfono y TRAGAME TIERRA está mal colgado!

Puede que esta situación os suene familiar. Pasa algo diferente de lo que esperábamos y rápidamente el cerebro busca una explicación para ese hecho. Como no sabe lo que pasa, no tiene datos, hace una "suposición". La mente humana funciona así. Necesitamos justificarlo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. Yo "supuse" que mi cliente llegaba tarde. Esa suposición hizo que empezase a pensar mal de ella y poco a poco mi humor fuese cambiando. Di por hecho que llegaba tarde. Me lo tomé personalmente: "¿Cómo me puede estar haciendo esto a mi?".

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás piensan o hacen - nos lo tomamos personalmente - , después los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Por eso siempre que hacemos suposiciones nos buscamos problemas. Hacemos una suposición, comprendemos mal las cosas, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un drama de nada.

Toda la tristeza y los dramas que experimentamos tienen su origen en las suposiciones que hacemos y en las cosas que nos tomamos personalmente.

Hacemos suposiciones en nuestras relaciones. Suponemos que nuestra pareja sabe lo que pensamos y que no es necesario que le digamos lo que queremos. Suponemos que hará lo que queremos porque nos conoce bien. Si no hace lo que creemos que debería hacer nos sentimos heridos y decimos: "Debería haberlo sabido".

También hacemos suposiciones sobre nosotros mismos y esto crea muchos conflictos internos. Nos sobreestimamos o subestimamos porque nos nos hemos tomado tiempo de hacernos preguntas y contestarlas. Tal vez necesites más datos sobre una situación en particular.

La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras. Si no comprendes algo, ten el valor de preguntar hasta clarificarlo todo lo posible, e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular.







martes, 25 de abril de 2006

¿Qué me hace feliz?


Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí en este blog. La semana santa y un curso de coaching me han mantenido alejada de este diario. Hoy me gustaría compartir con vosotros una pregunta que me hace un lector de este blog: ¿Qué es la felicidad?

Cuando lo lei pensé: ¿es que la felicidad tiene una definición? y si existiese esa definición, ¿en que me ayudaría a mi a ser feliz? No creo que exista una definición única de felicidad. Lo que a mi me hace feliz puede que no sea lo mismo que te hace feliz a ti. Hay miles de rutas, caminos y formas de llegar a ese destino que llamamos felicidad. Por eso os invito a cambiar la pregunta por ¿QUÉ ME HACE FELIZ?

Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra propia felicidad.

La felicidad no depende de lo que nos falta, sino del esmerado cultivo y buena administración de lo que tenemos. La felicidad se hace, no se halla. Brota del interior, no viene de fuera.