miércoles, 13 de enero de 2010

La necesidad de tener razón


"Cuando tengas una oportunidad de elegir entre tener razón y ser amable, se amable. " Wayne Dyer

A modo de epílogo sobre la necesidad de tener razón, es divertido reproducir la conversación interceptada por radio en la costa de Finisterre (Galicia) entre españoles y norteamericanos en Octubre de 1995.

Españoles: (ruido de fondo)... Por favor, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisión ...

Americanos: (ruido de fondo) ... Recomendamos que desvíen su rumbo quince grados norte para evitar colisión....

E: Negativo. Repetimos, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisión.

A: Al habla el Capitán de un navío de los Estados Unidos. Insistimos desvíen su rumbo.

E: Volvemos a repetir, les recomendamos que desvíen su rumbo.

A: (gritando). Les habla el capitán del portaaviones de la marina norteamericana USS Lincoln, el segundo más grande de la flota. Nos escoltan tres destructores, tres cruceros y numerosas corbetas de apoyo. Les ordeno que desvíen su curso 15 grados norte. En caso contrario nos veremos obligados a tomar las medidas que sean necesarias para garantizar la seguridad de este buque. Por favor obedezcan inmediatamente.

E: Les hablamos desde un faro. Somos dos personas. No tenemos ni pajolera idea de nuestra posición en el ranking de faros españoles. Nos escoltan un perro, nuestra comida y dos cervezas. Tenemos el apoyo de Cadena Dial de La Coruña y estamos en tierra firme. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y les dé la gana para garantizar la seguridad de su buque, pero, volvemos a insistir, lo mejor es que desvíen su rumbo si no quieren darse de narices contra el faro.

Esta divertida historia me sirve para introducir un tema no tan divertido: ¿hasta donde estamos dispuestos a llegar por tener razón?

Si nos fijamos en la historia de la humanidad la necesidad de tener razón se encuentra en el origen de la mayoría de las guerras y conflictos. Yo tengo una idea o creencia diferente de la tuya y pienso que la mía es la correcta o es mejor y trato por todos los medios de convencerte o de hacerte entrar en "razón".

Sin ir tan lejos la mayoría hemos vivido situaciones en las que, cuando nos hemos dado cuenta , nos habíamos enzarzado en una pelea por ver quien estaba en lo cierto y quien estaba equivocado. Al observar a algunas personas defender con tanto fervor sus ideas pareciera que les fuera la vida en ello. Y eso es precisamente lo que piensa el "ego". "El ego es una idea falsa de nosotros, es nuestro falso yo", dice Wayne Dyer. Es la parte de nosotros que se identifica con lo que tenemos, lo que hacemos o nuestra reputación, lo que los demás piensan de nosotros. Si pienso que soy lo que tengo, ¿qué pasa cuando dejo de tenerlo? ¿Qué pasa cuando alguien amenaza eso que tengo, por ejemplo mis ideas o creencias. Si pienso que soy lo que hago, ¿qué pasa cuando por ejemplo pierdo mi trabajo? ¿Quien soy entonces? Y si pienso que soy lo que los demás piensan de mi, ¿cual será la imagen que quiera dar? ¿Y si esa imagen se pone en entredicho o se cuestiona?

Piensa en la última vez que tuviste algún conflicto con alguien o incluso contigo mismo. ¿Cual fue el origen de ese conflicto? Si lo analizas con detenimiento probablemente verás que en el origen había una necesidad de tener razón.

¿Qué estás dispuesto a hacer para tener razón? ¿Hasta donde estás dispuesto a llegar? ¿Cuales son las consecuencias negativas para ti y para los demás de querer tener razón?

Dice Wayne Dyer: "La próxima vez que vayas a decirle a alguien que se equivoca, párate un momento y piensa que puedes decirle a esa persona para que se encuentre mejor, porque ganar y tener razón son todas esas cosas de las que el ego pretende convencerte."







4 comentarios:

Luchy dijo...

La historia buenísima con ese espíritu tan gallego (lo que llaman ellos la "retranca gallega") y con ese aire romántico de cuando los faros eran manejados por personas y no por sistemas informáticos. Toda una lección.

Atlantica dijo...

Pues hay que darse cuenta de que es estupendo tener razón y que todos lo reconozcan, pero la realidad es que NO NECESITAMOS demostrar nada, pasemos de que nos admiren, es lo mejor.

Un abrazo

Hernán dijo...

Me gustó mucho este post Iciar. Muy buena reflexión.

Saludos desde Buenos Aires.

Iciar Piera dijo...

Gracias a los tres. :o)