miércoles, 4 de febrero de 2009

Lo que cargo en mi corazón



"El era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase de fin de año, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acerco uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

-Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase, es que no tendré que escuchar mas sus tonterías y podré descansar de ver su cara aburrida.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara, ofendido y descontrolado. El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:


-Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, ¿lo recibes?

El alumno quedo desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.

-Por supuesto que no – contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

- Bueno – prosiguió el profesor – cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me esta ofreciendo “algo que no quiero”. En tu caso, es una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

- No entiendo a que se refiere. – dijo el alumno confundido.

- muy sencillo, - replicó el profesor – tu me estas ofreciendo rabia y desprecio, y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo. Y yo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

-¡Muchacho! – Concluyó el profesor en tono gentil – la vida nos da la libertad de amargarnos o de ser felices. “Tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tu llevas en tu corazón, pero de mi depende lo que yo cargo en el mío. Cada día, en todo momento, tu puedes escoger que emociones o sentimientos quieres poner dentro de ti, y lo que elijas, lo tendrás hasta que decidas cambiarlo, porque es tan grande la libertad que nos da la vida, que hasta tenemos opción de amargarnos o de ser felices”.

Hoy he tenido una situación que me ha recordado este cuento. Acepté el malestar de la otra persona y reaccioné atacando. Hoy elegí, como dice el cuento, amargarme. Fueron unos minutos de enfado hasta que decidí soltar la emoción y dejar de cargar con ella.


"Siempre podemos elegir y siempre podemos elegir diferente"

PD: Habréis visto que he añadido una sección nueva en el blog titulada "Estoy leyendo". He creado un nuevo blog, "La biblioteca de Iciar", para compartir mi afición a la lectura con todas aquellas personas que al igual que yo disfrutan de un buen libro. Vuestras recomendaciones y comentarios serán bienvenidos. Gracias

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupenda e interesante reflexión.
Aunque qué difícil es llevar a cabo esto y soltar ciertas emociones negativas que nos oprimen el corazón.
Por ejemplo,¿cómo luchar contra el sentimiento de culpa por haber hecho daño involuntariamente a quien querías?
Aunque no quieras aceptar ese dolor y esa culpa,la espina la tienes ya clavada en tu corazón.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la nueva sección de biblioteca, ha sido una gran idea :) Bsos!

Alberto dijo...

El momento en que se reacciona es un momento de ofuscación, de ceguera, de inconsciencia. Es un momento en que el condicionamiento bloquea nuestra capacidad de respuesta consciente. Si fuéramos plenamente conscientes no reaccionaríamos, pero en ese momento nos comportamos como si fuéramos poseídos por nuestro ego. Entonces, si nuestra reacción es producto de la inconsciencia, ¿cómo es posible elegir? La capacidad de elegir requiere consciencia, ¿no?

Iciar Piera Iglesias dijo...

Gracias a los tres por vuestros comentarios.

Anónimo 1. Creo que el error parte justamente de luchar contra los sentiemientos que nos hacen sentir mal. Es ese luchar o no aceptar lo que nos impide soltarlos al seguir aferrándonos a ellos. El primer paso para soltar es aceptar la emoción o el sentimiento y permitirte sentirla...para después soltarla. En un próximo post hablaré del Metodo Sedona para soltar las emociones.

Anónimo 2, me alegro que te haya gustado la nueva sección. Espero vuestros comentarios y recomendaciones. ¡De momento está muy vacío sin vuestras aportaciones!

Alberto, entiendo lo que me dices y estoy de acuerdo contigo por eso creo que el primer paso siempre es elevar nuestro nivel de consciencia. Ahí es donde reside nuesta capacidad de elección.