jueves, 7 de febrero de 2013

De dentro hacia afuera


Entendí que la verdadera felicidad y gozo sólo podría encontrarlos amándome a mí misma, entrando en mi interior, siguiendo mi corazón y haciendo aquello que me diera alegría. Descubrí que cuando mi vida parece no tener dirección y me siento perdida lo que realmente significa es que he perdido mi sentido de Ser Yo Misma. No estoy conectada con Quien Realmente Soy y con lo que vine a Ser aquí. Esta ha sido la tendencia cuando dejo de escuchar a mi propia voz interna y entrego mi poder a fuentes externas.

Anteriormente, cuando me sentía perdida, uno de las primeras cosas que hacía era buscar afuera las respuestas. Buscaba en libros, profesores y gurús con la esperanza que ellos me proveyeran la siempre elusiva solución.

Encontré que tener un punto de vista de "dentro hacia afuera" significa ser capaz de confiar completamente en mi guía interna. Es como si lo que yo siento, tiene un impacto en mi universo entero.

Si las cosas parecen retadoras, en lugar de tratar de cambiarlas físicamente empecé a examinarlas con mi mundo interno. Si estoy estresada, ansiosa, infeliz o algo similar, voy adentro de mi misma y tiendo a ser eso, primero. Me siento conmigo misma, camino en la naturaleza o escucho música hasta que logro centrarme en dónde me siento en calma y sosegada. Me doy cuenta que cuando hago eso, mi mundo externo también cambia y muchos de los obstáculos simplemente desaparecen sin que realmente haga nada.

Si me tomo el tiempo para buscar mi centro, sin importar lo que la gente a mi alrededor piense, muchos de los primeros bloqueos y tropiezos desaparecen una vez que soy consciente de mi conexión con el Todo, sintiéndome en calma y feliz. Recibo mucha claridad durante estas sesiones y simplemente, al estar centrada, muchos de los retos dejan de existir. 

Cuando vivimos completamente desde la mente durante un largo periodo, perdemos contacto con el ser infinito y luego empezamos a sentirnos perdidos. Esto pasa cuando estamos dedicados a hacer todo el tiempo, en lugar de ser. Lo segundo significa vivir desde el alma y en un estado de permitir. Permitirnos ser quienes somos, sin juicios. Ser no quiere decir que no hagamos nada. Es sólo que nuestros actos se derivan de seguir nuestras emociones y sentimientos, estando presentes en el ahora. Hacer por otro lado está enfocado en el futuro, con la mente creando una serie de tareas que nos tiene de aquí para allá con el fin de lograr un resultado en particular, sin contar para nada con nuestro estado emocional presente.

He descubierto que para determinar si mis acciones vienen del "hacer" o del "ser", sólo necesito mirar a la emoción detrás de las decisiones que tomo a diario. ¿Es miedo o es pasión? Si todo lo que hago cada día es dirigido por la pasión y el entusiasmo por la vida, entonces estoy "siendo", pero si mis actos son el resultado del miedo, entonces estoy "haciendo".

Anita Moorjani, "Muero por ser yo"






2 comentarios:

Carolina Riascos Ayala dijo...

Iciar gracias por este mensaje realmente me has enfocado mucho mejor en lo que estoy haciendo por favor síguenos compartiendo estos temas realmente que lo ayudan a mejorar en la manera como asumimos la realidad de la vida....un abrazo

Iciar Piera Iglesias dijo...

Gracias Carolina, lo seguiré haciendo. Gracias por tu fidelidad a este espacio y por vivir tu vida. Un abrazo, Iciar